domingo, 13 de abril de 2014

Despidiéndome
Por Fabiola Guerrero Ojeda.

Hace 40 días mi camino de la vida llegó a su fin, ahora gozo de una paz eterna, de la compañía y presencia de Dios. Acá las situaciones son diferentes, no hay preocupaciones, todo es PAZ. Sé que mis hijos, mi amado Gordo, me extrañan, están tristes por mi partida, les duele no volver a verme, entiendo muy bien su sentir porque eso viví cuando mis padres se fueron, cuando Natalia se adelantó, vivan su duelo, eso es natural es parte del proceso que tienen que vivir ante mi partida, también sé que Rosita y Candita quienes me cuidaron con cariño me extrañan, sé que mis amigas, algunos familiares y mis vecinas sienten tristeza por mi partida.
A mis hijos y a mi amado esposo les marcó la vida mi marcha, los veo con una gran tristeza y no duden que estoy con ustedes en cada paso y momento de dolor, viendo sus lágrimas, pero no se preocupen, ahora no sólo los cuido mucho más que antes, estoy más cerca de ustedes que cuando estaba allá, los veo hacer sus vidas y entiendo, comprendo su sentir porque me aman y los amo, hay una lazo de amor que nos une y unirá siempre, vivan su duelo, no se dejen llevar por lo que dicen los demás, ustedes hagan lo que consideren pertinente para sobrellevar mi ausencia. Algún día nos volveremos a ver y entonces yo los recibiré llena de amor y júbilo, por lo pronto me gusta que me recuerden en todos los momentos y etapas de vida, todas fueron significativas y de crecimiento para mí.
A mis hijos les quiero decir que acá estoy vigilando cada uno de sus pasos, siento más orgullo y amor por lo que han hecho de sus vidas, ahora estoy màs convencida que formé buenos hijos, que mis afanes y cuidados están ya recompensados con su brillante instrucción, educación, por la vida que llevan, nunca olviden que los amo, que mi amor no se extinguió con mi marcha, al contrario, ahora tengo la capacidad de poder cuidarlos más.
A mi amado esposo le quiero decir que estoy acá gozando de paz pero también estoy con él, a su lado, acompañándolo en cada momento, no me gusta verlo triste, ni me gusta verlo llorar, y cuando veo sus lágrimas lloro con él, entiendo su tristeza y dolor porque las cosas allá son muy diferentes.
Hijitos  cuando estemos juntos otra vez comprenderán lo que les digo, mientras tanto vivan a plenitud, que ustedes son la mejor evidencia de mi paso por la vida. Eliseo vive y disfruta a nuestros nietos que ellos dentro de sus pocos años de vida sé que también les duele mi ausencia, pero más le duele verlos a ustedes tristes. A todos les digo vivan honrando mi memoria y recuérdenme.  En cada momento que me evocan y piensan en mí, tengan la seguridad que estoy ahí a su lado  carcajeándome con ustedes. En las situaciones de la vida estoy a su lado acompañándolos con mi infinito e incondicional amor. Cuando quieran estar más cerca de mí sólo oigan su corazón para sentir mi amor y presencia, pero de otra forma, de una forma que la razón humana no logra entender mientras estén allá. Los amo.
MALVINA OJEDA OJENDIS. 20 febrero 1938 – 5 de marzo 2014.
13 de abril, 2014. Arriaga, Chiapas.                                                                          

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domingo, 6 de abril de 2014

Un mes



Las personas que amamos, nuestra gente no se va, caminan todos los días a nuestro lado, viven por medio de nuestros recuerdos.

Mami, hace un mes partiste con Dios, aún me duele tu adiós, aunque ya lo esperaba y sé que estás mejor, eso no quiere decir que no me da tristeza tu ausencia, dejas un hueco en mi vida que nadie podrá llenar. Estoy convencida que la persona que más me quiere en la vida ha dejado ésta vida para ir al encuentro de Dios.
A pesar de que la realidad me dice que te enterramos hace un mes, te siento  cerca de mí, muy cerca, percibo que me cuidas más que antes. Cuando era chica me decías: eres la niña de mis ojos. Siempre me dijiste que me querías porque era tu única hija mujer, después llegó Natalia, pero sé que no por eso me dejaste de querer. En tu vida  y corazón ocupé un lugar especial, ahora entiendo  lo mucho que me quisiste y me sigues queriendo porque la muerte sólo hace que tú ya no estés físicamente acá, pero  tú cariño y protección, tu inconmensurable amor, persisten dentro de mí.
Mami, los días pasan y tu ausencia me deja un vacío indescriptible, un hueco que jamás nadie podrá llenar. Tu muerte mami, ha marcado mi vida, me abrió la puerta a una serie de preguntas sin respuesta, no es que no acepte tu partida, al contrario, sé que estás mejor, dejaste de sufrir, tu vida llegó al punto de inicio, es decir al final, el ciclo concluyó, pero eso no quiere decir que no me duela que ya no estás acá, es una tristeza irremediable.
Hace un mes mamá, contemplé tu rostro, tu cuerpo, trataba de registrar cada una de tus facciones, sabía que eran las últimas horas que podía besar tus manos, tocar tus dedos, acariciar tus mejillas, jugar con tu nariz, besarte una y otra vez la frente, olerte, jugar con tu cabello, tu cabello es una de las cosas que más me gustan de ti, intenté grabarte en mi memoria, no sabía que no había necesidad, tu presencia,  rostro, sonrisas,  voz, me acompañan todo el tiempo, no sabía que no era necesario guardar la última imagen de tu rostro y tu cuerpo.
Mamá ahora sé que tú vivirás eternamente en mí, no sólo por el gran amor que te tengo y que  me tienes, vives en mí porque yo vengo de ti, porque al irte dejas en la vida parte de tu vida en mi vida.
A un mes de tu partida mami, vives y vivirás en mi  corazón. Descansa en paz mí siempre amada Rorra, mi Chunca, mi Juchiteca, mi Generala, mi madre. Te amo mamá.

Tu hija Fabiola Guerrero Ojeda.


6 abril, 2014.