Despidiéndome
Por Fabiola Guerrero Ojeda.Hace 40 días mi camino de la vida llegó a su fin, ahora gozo de una paz eterna, de la compañía y presencia de Dios. Acá las situaciones son diferentes, no hay preocupaciones, todo es PAZ. Sé que mis hijos, mi amado Gordo, me extrañan, están tristes por mi partida, les duele no volver a verme, entiendo muy bien su sentir porque eso viví cuando mis padres se fueron, cuando Natalia se adelantó, vivan su duelo, eso es natural es parte del proceso que tienen que vivir ante mi partida, también sé que Rosita y Candita quienes me cuidaron con cariño me extrañan, sé que mis amigas, algunos familiares y mis vecinas sienten tristeza por mi partida.
A mis hijos y a mi
amado esposo les marcó la vida mi marcha, los veo con una gran tristeza y no
duden que estoy con ustedes en cada paso y momento de dolor, viendo sus
lágrimas, pero no se preocupen, ahora no sólo los cuido mucho más que antes,
estoy más cerca de ustedes que cuando estaba allá, los veo hacer sus vidas y
entiendo, comprendo su sentir porque me aman y los amo, hay una lazo de amor
que nos une y unirá siempre, vivan su duelo, no se dejen llevar por lo que
dicen los demás, ustedes hagan lo que consideren pertinente para sobrellevar mi
ausencia. Algún día nos volveremos a ver y entonces yo los recibiré llena de
amor y júbilo, por lo pronto me gusta que me recuerden en todos los momentos y
etapas de vida, todas fueron significativas y de crecimiento para mí.
A mis hijos les quiero
decir que acá estoy vigilando cada uno de sus pasos, siento más orgullo y amor
por lo que han hecho de sus vidas, ahora estoy màs convencida que formé buenos
hijos, que mis afanes y cuidados están ya recompensados con su brillante
instrucción, educación, por la vida que llevan, nunca olviden que los amo, que
mi amor no se extinguió con mi marcha, al contrario, ahora tengo la capacidad
de poder cuidarlos más.
A mi amado esposo le
quiero decir que estoy acá gozando de paz pero también estoy con él, a su lado,
acompañándolo en cada momento, no me gusta verlo triste, ni me gusta verlo
llorar, y cuando veo sus lágrimas lloro con él, entiendo su tristeza y dolor
porque las cosas allá son muy diferentes.
Hijitos cuando estemos juntos otra vez comprenderán lo
que les digo, mientras tanto vivan a plenitud, que ustedes son la mejor
evidencia de mi paso por la vida. Eliseo vive y disfruta a nuestros nietos que
ellos dentro de sus pocos años de vida sé que también les duele mi ausencia,
pero más le duele verlos a ustedes tristes. A todos les digo vivan honrando mi
memoria y recuérdenme. En cada momento
que me evocan y piensan en mí, tengan la seguridad que estoy ahí a su lado carcajeándome con ustedes. En las situaciones
de la vida estoy a su lado acompañándolos con mi infinito e incondicional amor.
Cuando quieran estar más cerca de mí sólo oigan su corazón para sentir mi amor
y presencia, pero de otra forma, de una forma que la razón humana no logra
entender mientras estén allá. Los amo.
MALVINA
OJEDA OJENDIS. 20 febrero 1938 – 5 de marzo 2014.
13 de
abril, 2014. Arriaga, Chiapas.
fgo