Tío Milo
Enero, 2016.
Querido
tío Milo:
Una
vez más quiero expresarte mi cariño y agradecimiento por haber incidido en mi
formación, fuiste una parte fundamental en mi infancia, quizá tú no te diste
cuenta que con pequeñas acciones en tus visitas a Arriaga jugaste una pieza
fundamental para que tuviera un niñez feliz y eso me hizo ser ahora un adulto
de bien.
Creo
no te lo había dicho, pero de pequeña tú fuiste mi figura paterna, cada
vacaciones con mucha alegría esperaba tu llegada, tu visita era sinónimo de
fiesta y alegría en la casa, era romper la rutina y tener un espacio para ir al
mar, a las sodas con don Melesio, jugar ajedrez, platicar, comer más rico que
de costumbre, jugar con mis primos y convivir con un tío, que ahora me doy
cuenta que eras como mi padre, gracias tío por ello.
Gracias
tío por todo, por tu cariño, por tus enseñanzas, eres una persona ecuánime,
reservada, entre otras cualidades, con esa personalidad lograste dejar una
honda huella en mí y ello es motivo suficiente para darte las gracias, además
me siento orgullosa de ti por tus acciones para con la familia, siempre has
estado, recuerdo que estuviste pendiente de mi mamá Tomasita, de mi tía Lola,
de mi mamá, gracias querido tío.
Me
parece que tus 80 años de vida, son motivo suficiente para celebrar, para
festejar tu vida, gracias por siempre contestar mis correos, por recibir mis
llamadas con alegría, por ir a visitar a mi mamá, por estar presente cuando mi
madre te necesitó, gracias tío.
Te
reitero mi profundo cariño, agradecimiento y mi admiración por ser el ser
humano que eres, por ser mi tío. Te quiero mucho. ¡Siempre en mi corazón!
Fabiola Guerrero
Ojeda