jueves, 26 de febrero de 2015

Mi Soldado
Soldado, así nos decimos, un sobrenombre poco usual que no tiene nada que ver con nuestros respetivos nombres, pero el significado que le damos cada uno es cálido. El llamarnos Soldado nació en el 2010, fue a raíz de una plática casual sobre un evento que estábamos organizando, nada significativo, pero en el fondo el llamar a mi hermano Juan Víctor de esa forma es para decir que él me cuida y yo lo cuido, que él siempre cuenta conmigo y yo sé que yo con él, así como lo hace un Soldado a su patria.
Otra forma de llamarlo es Juan, así a secas, porque su nombre es Juan Víctor pero en la casa y la familia todos lo conocemos y lo llamamos Juan. Pero de una manera más afectiva mi hermano Juan Víctor es mi  Soldado, él  es dos años más chico que yo.
De mi hermano Juan tengo gratos recuerdos de la infancia, era mi hermanito al que debía cuidar por ser más grande que él. En la adolescencia y juventud creo nuestra relación tuvo muchos altibajos, cosas circunstanciales. Pero entre él y yo el cariño, el amor que nos une es mágico,  no encuentro otro adjetivo para calificar esa conexión que tenemos, es como si fuéramos hermanos gemelos. Cuando él esta triste yo  lo siento y él a su vez también percibe mi tristeza, mis preocupaciones, inquietudes, emociones, no importa la distancia o las condiciones siempre nos sentimos unidos, por un hilo fantástico que nos mantiene en una estrecha relación. Mi Soldado de sobra sabe lo mucho que lo  quiero, que cuenta conmigo de forma incondicional, que es una parte fundamental en mi vida, y  sé muy bien que todo es recíproco. A Mi Soldado trato de cuidarlo, protegerlo como uno de mis grandes tesoros invaluables.
Gracias a mi madre tengo bendiciones en mi vida, pero una de esas grandes dichas es mi hermano Juan y a través de él soy tía de dos personitas extraordinarias Fernanda y Victoria.
Querido hermano Juan, mi Juan, mi Soldado hoy que es tu cumpleaños es un buen momento para expresarte mi sentir hacia ti, sabes muy bien lo mucho que te quiero, tenerte como hermano es una gran bendición, es una fortuna, gracias por estar, por vivir y por compartir el camino de la vida. Agradezco a Mamá y a Dios tener ese lazo sanguíneo que nos une, agradezco tu presencia, apoyo y cariño, agradezco el enorme y hermoso corazón que tienes, tu nobleza, quizá la mayor cualidad que te distingue. Y a través de ti, agradezco la presencia, vida y picardía de mi Fernanda y Victoria.
Te reitero que junto con mi cariño hacia ti, están mi apoyo, comprensión, solidaridad, tus fracasos y triunfos también son míos. Gracias Soldado por tantas aventuras juntos, por alimentar ese lazo de unión, podremos estar en desacuerdo en muchas cosas y también compartir el mismo punto de vista, podremos discutir, pelear, dejar de vernos, podrán presentarse adversidades, malos momentos, pero sé  y sabes que ahí estamos el uno para el otro y de forma incondicional.
Disfruto mucho las pláticas, aunque muchas veces esas pláticas sean las mismas historias de siempre, no importa siempre las gozo.
Hoy que es tu cumpleaños es día de fiesta  y por lo tanto es un buen momento para agradecerte todo lo que representas en mi vida, que no sólo es mucho, es indescriptible. Querido hermano hoy y siempre te deseo un mundo infinito de amor, de vida, prosperidad y crecimiento. Festéjate, celébrate con pompa y platillos que vivir es una gran bendición y es la mejor forma de honrar a Mamá, que ella, ahora lo sabes más que nunca está vigilando, cuidando, resguardando nuestros pasos. Feliz cumpleaños querido hermano y sigamos gozando la vida llena de aventuras.

Fabiola.

sábado, 21 de febrero de 2015

77 años

Hoy 20 de febrero 2015 es tu cumpleaños número 77, habló en presente porque para mí sigues por acá, de una manera diferente pero sigues viviendo, en nuestros corazones por ejemplo. Los dos últimos cumpleaños los pasé contigo, fueron viajes relámpago, cansados pero ahí estuve llena de amor para festejar que seguías con vida, acompañándote en tu lucha, en tu proceso, el año pasado estuve contigo, estuve en tus últimos días.
 Te extraño mucho mamá, me haces demasiada falta, no sé qué daría por verte otra vez, poder platicar contigo, oír tus risas, carcajadas, olerte, verte vivir. Sé que estás bien y que viviste una vida plena, lograste tus metas, nos criaste y  por mucho tiempo íngrima, sólo tu supiste lo que pasaste, lo mucho que trabajaste para darnos lo mejor que pudiste, que fue mucho y de calidad. Viviste al cien, con tu personalidad tan definida, tan original, llena de energía, empuje, visión, temple, un carácter hostil, seca y dura, pero llena de amor, manifestándolo a tu modo, así como eras tú, que muchas veces no pude comprenderlo, pero al cabo del tiempo no sólo lo comprendí, lo viví, lo sentí en mi corazón y ese gran amor me formó, me hizo ser la persona que ahora soy. Te amo Mamá y te agradezco inmensamente tu inconmensurable amor, trabajo y dedicación.
Siempre te distinguiste por tu originalidad, por ser mal hablada, trabajadora, entre otras cosas, pero quizá el día que más demostrabas quién eras, era cada 20 febrero, siempre, siempre te festejaste, me voy a celebrar, así decías, con esa palabra <celebrar> y lo hacías el día que caía 20 de febrero, no importaba si fuera lunes, martes, ya se sabía que el 20 de febrero  había fiesta en la casa. Días antes empezabas con los preparativos, ir y venir al mercado, comprar lo mejor, para hacer tus botanas, que más que botanas era una comida en forma, gozabas tu cumpleaños, tu vida. Y la música no podía faltar, cuántos años tu sobrino, Raúl Gálvez, “El Charangitas” llegó a tocar, a cantar tus canciones que tanto disfrutabas, “Como han pasado los años”, “La Sandunga”, “Naila”, entre otras, cantabas, bailabas, comías y bebías, disfrutabas la vida, tu vida. Tus amigas eran parte de ese festejo, amigas de toda la vida, desde niñas, otras amigas más recientes pero no por ello con menor calidad de amistad, amigas que hasta el último momento demostraron su amistad, cariño y solidaridad, amigas de una pieza, íntegras y entregadas al cien por ciento, entre ellas Angelina.
Mamá hoy es 20 de febrero el primero que no estás por acá, me duele tu ausencia física, pero sé que estarás festejándote, celebrando allá en el cielo, ahora con mi tía Luz María, con tus comadres, acompañada de tus seres queridos. Hoy hay fiesta en el cielo y también en mi corazón, hay fiesta por la mujer que fuiste, por  la mujer que eres y  que sigues y seguirás representando en mi vida y a través de mí, en la vida de mis hijas, así como en la vida de mis hermanos y de tus nietas y nietos.
Te fuiste físicamente, emprendiste el viaje que todos haremos y tuve la fortuna de decirte todo lo que tenía en mi para ti, no me quedé con nada, expresé mi amor y honré tu vida y lo seguiré haciendo porque es un gran privilegio ser tu hija. Gracias Mamá por todo y festéjate, allá en el cielo, junto a Dios.

Fabiola.

viernes, 6 de febrero de 2015


Natalia




Natalia hace siete años te reencontraste con Dios y a pesar de estar pocos años con nosotros, 16 para ser precisa, me enseñaste mucho, me rompiste esquemas. Con tu partida supe que la vida depende de un hilo demasiado frágil, que la salud, entereza, juventud, entre otras características, no son sinónimo de vida, ni son lo suficiente para mantenerse en esta vida. Tú me enseñaste que hay que vivir el día a día, disfrutar el momento. Con tu partida supe que esa ola de positivismo que hay  actualmente en nuestra sociedad, tampoco son una condición para que todo sea así como nos dicen, si eres positivo y vives con positivismo serás feliz y todo se te dará, si alguien era positivo  eras tú y eso no fue garantía para seguir viviendo.
Natalia fuiste una estrella que nos iluminó con tu presencia durante 16 años, en los cuales vivimos de todo, momentos tristes, difíciles, momentos de mucha alegría, risas aventuras, grandes pláticas y a pesar de que físicamente tu luz se apagó demasiado rápido, naciste con una estrella tan singular, que tu luz sigue iluminando nuestro andar.
Nena, me enseñaste muchas cosas, contigo supe que el amor entre hermanas se puede dar sin tener ningún lazo sanguíneo, que la vida nos regala por un tiempo indefinido, a veces muy corto, a seres  extraordinarios como tú, que la vida es una lucha constante y demasiado sorpresiva. Natalia me enseñaste que luchar es una cualidad a la debemos recurrir para poder vivir, sin importar las circunstancias en las que podemos llegar a éste mundo.
Natalia con mucha frecuencia te extraño, me haces falta y días como hoy tu ausencia me duele, se hace más presente, es inevitable la tristeza, la melancolía, pero también como una cascada de gran vigor se me presentan innumerables recuerdos y tu sonrisa, alegría, fuerza, entereza, liderazgo, solidaridad, empatía, simpatía, don de gente me llenan y recargan el alma para seguir, para vivir, para valorar la vida y vivir con alegría, así como eras tú.
Me duele y mucho saber que te fuiste tan joven, tan llena de vida y de salud, aún me cuesta trabajo comprender tu partida, creo en Dios y sé que estás con él,  pero por qué no te quedaste más tiempo con nosotros, por qué no tuvimos la oportunidad de estar juntas, acá en la vida, nos faltaron muchos ratos más de pláticas, de carcajadas, de andanzas, de pleitos, discusiones, de vida. Te extraño Nena, mi Nenita y me haces mucha falta y aunque no comprendo del todo el por qué te fuiste tan rápido, agradezco mucho a Dios el poder haberte conocido, el poder tenerte como hermana, contigo cumplí mi sueño de tener una hermana, me duró muy poco, pero te tuve y sé que desde el cielo, desde una paz infinita y un lugar indescriptible estás con mamá y nos cuidan, nos acompañan y son una luz que ilumina cada paso que damos, Natalia nos haces falta.

6 febrero 2015.