miércoles, 31 de octubre de 2012


Siete semanas.

Hoy estás cumpliendo siete semanas de estar en la batalla, que fácil se dice, se escribe y se lee, pero es mucho, es demasiado tiempo y más para tus papás, para tu hermano, para toda tu familia y por supuesto para tus amig@s, incluso para las personas que no te conocen pero se han involucrado en tu situación y han ido recorriendo este camino.

Ya mucho se ha dicho de tu fortaleza, tu fuerza y lo que has enseñado…tú legado que es mucho en cuanto  al  aprendizaje que nos has dado, porque has tocado corazones, has tocado vidas, has tras pasado fronteras.

Se han logrado muchas cosas en el interior de muchas personas pero quizá aún falta o quizá ya no, no lo sabemos, eso sólo lo sabe Dios. Nos podremos seguir preguntando el por qué y quizá no encontremos nunca la respuesta, pero con el tiempo o incluso sin darnos cuenta, hemos dados grandes pasos o chiquitos pero los hemos dado en lo profundo de nuestro ser, en nuestro interior y si nos preguntamos el para qué ahí pueden estar parte de las respuestas, en esas transformaciones, intangibles pero que se han dado en muchas personas.

Son muchos los cuestionamientos que podemos hacernos al saber que sigues en la batalla, que hay días mejores y otros  en los que hay retrocesos pero ahí sigues y muchas y muchos acá esperándote, llenos de ilusión, de esperanza, repletos de fe, acompañando a tu familia, recorriendo el camino con todo lo que ello implica.

Aldonza son siete semanas y nadie sabe cuánto tiempo más será, si  solo un  día, varios, muchos, no sé sabe, ojalá sean pocos pero como eso no depende de nosotros, se lo dejamos a Dios, mientras tanto  acá estamos y seguiremos muchas y muchos…cada uno  desde su trinchera, a su estilo y con su personalidad, pero caminando tú camino, andando a tu paso…esperándote el tiempo que sea necesario.

Fabiola Guerrero Ojeda. 31 octubre 2012.

martes, 30 de octubre de 2012

Gratitud o Ingratitud…tú decides…
                                                                 
                                                                  La ingratitud humana no tiene límites...en El coronel no tiene
                                                                  quién le escriba de Gabriel García Márquez. 
                                         
Por Fabiola Guerrero Ojeda.
Muchos son los valores que se necesitan para lograr una sana y equilibrada convivencia con el prójimo, pero considero que de los más importantes es la gratitud, aunque sabemos o tenemos una idea de lo que esto significa, busqué en  el diccionario y  es lo siguiente:
Sentimiento que nos obliga a estimar el beneficio o favor que nos ha  hecho o a  querido hacer, y a corresponder a él de alguna manera.

Es muy claro lo que dice el concepto y al leerlo pareciera que fuera algo dado como consecuencia al recibir una ayuda del tipo que sea,
pero la realidad es otra. El estilo de vida que tenemos actualmente no sólo nos hace olvidarnos de ejercer dicho valor, si no que a veces se da lo contrario, es decir, en lugar de tener una actitud de agradecimiento, caemos en la ingratitud y quizá hasta no nos demos cuenta de ello, porque damos por sentado que todo lo que tenemos  no los merecemos y por lo tanto somos dignos de recibir esos beneficios.

En primer lugar debemos ser agradecidos con Dios o un ser supremo, que es quien nos da la oportunidad de vivir  gozando todo lo que esto implica y por otro lado el agradecimiento se debe extender a nuestros semejantes. Cuántas veces nos hemos visto favorecidos con la ayuda del prójimo, sean nuestros padres, hijos, hermanos, familia, los amigos incluso gente ajena a nuestra vida.
En el diccionario otro concepto del valor de la gratitud en relación con nuestros  amigos o el prójimo es el siguiente:

Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que hace y fortalece con el trato y confianza.

En un momento de adversidad que la familia este presente y recibamos su apoyo y solidaridad hasta cierto punto es “normal” o esperado pero que un amigo lo haga no es de carácter obligatorio, pero si además recibimos ayuda de un desconocido por el simple hecho de manifestar la solidaridad, compasión y altruismo, no sólo sorprende, sino que es recae más en la necesidad tanto del asombro y lo inesperado como de la gratitud.
Y en algunos casos, quizá no la mayoría pero si se dan, lejos de agradecer se piensa que lo que se recibe es porque se lo merecen o lo han conseguido solos, muchas veces esta actitud puede ser por un egoísmo y orgullo en un grado superlativo, o por descuido. Son personas desagradecidas  y aunque no se crea lejos de no agradecer hasta pueden hacer daño a quienes los ayudaron.

Los sujetos que actúan de esta forma. son seres que por supuesto viven en un estado de soberbia y banalidad  lamentable y aunque se piense que las puertas se les pueden ir cerrando, el valor de la solidaridad, apoyo y generosidad es tan inmenso que lo pueden seguir recibiendo y ello hace que menos reflexionen sus actos.
Están tan inmersos en su mundo ególatra que nada les hará tener otra visión y seguirán actuando de una manera tan ingrata, reciban lo que reciban del prójimo.

Son personas que dentro de su ser, en lo más profundo de su interior viven un gran dolor porque no hay nada que lo satisfaga pensando que son merecedoras de todo lo que tienen.
Por lo tanto es una responsabilidad como seres humanos tratar de ser agradecidos con los demás, abrirnos para sentir el apoyo y solidaridad del “otro” pero con humildad, para ser mejores personas, para ser más felices e iniciar el camino de la transformación de esas ataduras que tenemos y no nos dejan ser libres para no sólo dar y recibir, sino también para sentir la fragilidad de la vida, de nuestra calidad humana, de nuestras debilidades y emprender un camino de agradecimiento ante todo lo que nos rodea.

Experimentar el valor de la gratitud tampoco se trata nada más de ver en qué momento vamos a pagar el favor que nos hicieron, va mucho más allá de esa actitud, es más bien estar en la disponibilidad de sentir el cariño del que nos brindo una ayuda en un momento determinado, y más si se trata de alguien ajeno a tu vida.
Ser agradecido es un compromiso contigo mismo de no ser hostil e indiferente ante la solidaridad del otro; quizá la actitud más cómoda es decir << por ahora estoy tan inmerso en mi problema que no tengo cabeza para reconocer y menos agradecer lo que has hecho>> muchas veces las o los que ayudan no lo hacen con el fin de recibir un reconocimiento, simplemente lo hacen porque es parte de su esencia, porque tratan de agradecer a Dios y a la vida todo lo que tienen ayudando cuando se presenta la oportunidad.
Pero tampoco se espera una actitud de ingratitud, hostilidad, indiferencia y menos groserías o menosprecio ante lo que se ha hecho.

Tú decides tener una actitud de gratitud o ingratitud.
30 octubre 2012.

jueves, 25 de octubre de 2012


En retrospectiva…
Por Fabiola Guerrero Ojeda.

Ayer tuve una rica plática con una amiga- hermana, la veo con frecuencia, nuestra amistad es de 27 años y es una  de esas amigas que son parte de tu tesoro invaluable en la vida.

El rato que pasamos me dejó pensando mucho sobre mi persona, la Fabiola que ahora soy, lo que he pasado y he vivido para llegar al momento en el que estoy.

Con frecuencia oímos, nos dicen que no es bueno voltear…ver hacia atrás…pero a veces, creo que no sólo es bueno, es necesario, no para lamentarse por lo malo que se ha vivido, si no para valorar lo que en su  momento se vivió, que dolió mucho pero fue un escalón para seguir creciendo y completar el plan de vida que tenemos.

Mi amiga me decía, volteó la mirada y al recordar por lo que has pasado que en primer lugar son hechos, singulares, nada comunes para el común denominador de las personas; me doy cuenta que todo esos momentos pero principalmente los malos ratos, las experiencias de dolor, te han convertido en una mujer diferente en actitud, porque tu esencia sigue siendo la misma.

Estuve con mi amiga-hermana cerca de dos horas, las cuales fueron suficientes, no sólo para enriquecerme, llenarme de paz, armonía y amor incondicional, esa plática, esos momentos, sus palabras me hicieron flexionar aún más lo que he vivido en los últimos meses, una serie de experiencias con mucho aprendizaje, de un crecimiento muy profundo, oportunidades para ser mejor, para extender esa parte interior que todos tenemos y que a veces por diferentes motivos, la dejamos ahí, quieta, sin moverla, sin escarbar.

La vida, mi vida en especial no ha sido nada fácil, he brincado muchos trabas, saltado momentos muy duros, superado abandonos, sanado heridas muy profundas, incluso algunas aún siguen ahí, con menos intensidad pero están presentes; todo esto me ha servido no sólo para crecer, para mejorar, para valorar, también para seguir reflexionando, indagando en mi interior, que aún falta mucho, por recorrer, el camino es largo, pero lo que se ha vivido hasta ahora es bueno, para sentir una paz y satisfacción suficiente y permanecer en la misma línea, de seguir luchando y permanecer en la vida.

Estar  con una buena actitud, PERDONAR que no es nada fácil, sobre todo cuando los hechos han marcado tu vida, han movido fibras muy profundas de tu ser y de personas que supuestamente deberían ser las que más deben estar…simplemente estar cuando se necesitan..con un amor incondicional, con su presencia, o una sólo palabra, pero no siempre se goza de eso, y cuando los esquemas que damos por comunes rompen los paradigmas, cuesta aún más trabajo superar…las pérdidas, los abandonos, las heridas.

Todo esto se logra sólo con una buena plática, con la presencia de un ser querido que te quiere tal cual cómo eres, sin reservas, sin condiciones, sólo por hecho de ser parte de su vida y viceversa…GRACIAS MOQUE…TE QUIERO MUCHO!

24 octubre 2012.

Elizabeth.
Por Fabiola Guerrero Ojeda.
Ayer mi ex-vecina Elizabeth se mudo, ella no es de acá, es de Guadalajara, vi el camión de la mudanza y me dio gusto por ella, creo por primera vez la vi sonreír, no reír lo que se dice reír, menos una carcajada, nunca durante 6 años vi que hiciera eso, pero ayer veía que sonreía.

Eso me alegra, porque luego, luego se veía que ella no era feliz acá, que extrañaba su gente, su lugar de origen; no tuve una gran amistad con ella, ni si quiera una amistad, simplemente era mi vecina, pero se le veía que no era feliz.

Al ver cómo iba dirigiendo a las personas que la ayudaron con su mudanza, se veía cansada, pero también contenta. Ella vivió situaciones muy duras acá,  y creo al irse dejó en esa casa su dolor y sufrimiento, aunque no creo que se le olvide lo que vivió, al menos ya no le dolerá tanto como antes, porque la distancia, como bien dicen como ayuda.

Elizabeth dentro de las cosas que vivió siendo mi vecina fue perder a un hijo, nunca supe si fue niño o niña, creo eso fue irrelevante después de todo, pero la criatura nació y estuvo mucho tiempo en el hospital, luchando por su vida, finalmente partió, pero a Elizabeth se le veía el dolor y sufrimiento en su cara, en su caminar, en su mirada.

Ella ya tenía otra hija, que tampoco  me acuerdo de su nombre y eso que se acaban de ir, porque siempre vivió encerrada, aislada, no sé si era su personalidad o ese dolor que cargaba y no la dejaba vivir, como la mayoría de la gente vive, con un ir y venir por la vida, ella lo hacía pero con un dolor acuestas, con sufrimiento y eso creo no es vivir.

Fernando es su esposo, él todo el día trabaja y ella siempre tan sola, con su hija grande y su dolor acuestas; casi no la veía pero cuando la veía siempre con una gran tristeza, que bueno que se fue, creo allá estará bien, olvidará lo que vivió, porque siempre lo dijo, que no le gustaba estar en Puebla.

No sé ni a dónde se fue, porque no se despidió, pero no importa si se despidió o no, lo que quiero y deseo es que esté bien a dónde se haya ido, pero que ya no tenga ese dolor, esa tristeza que no le dejaba ni un solo momento.

Hoy su casa ya está vacía, sin sus cosas, pero creo que sigue llena con toda su tristeza, sus historias, su dolor, y ojalá ahí se quede todo eso, paraqué Elizabeth este bien…

25 de octubre 2012.

lunes, 15 de octubre de 2012


De siete años.
 
Por Fabiola Guerrero Ojeda.
 
En las últimas semanas he vivido la enfermedad de una persona cercana a mi vida, dicha situación me ha hecho recordar, volver a vivir pero sobre todo valorar lo que en su momento mi madre hizo por mí.

No tengo todos los detalles tan claros  de esa experiencia pero si momento muy grabados, episodios bastante vivos y la conciencia de lo que eso me dejó.

Unos días después de un día de campo con unas amistades de mi mamá, recuerdo tener un dolor singular en el estomago, mucho cansancio, sueño, dolor de cabeza, no recuerdo con qué frecuencia me enfermaba en esa época, pensé que era algo pasajero  y decidí no decirle nada a mi mamá, para no preocuparla más.

 Su realidad no era nada favorable, al estar sola haciéndola de padre y madre en todos los aspectos, me daba cuenta de todos sus sacrificios, las diferentes actividades que tenía que hacer para poder solventar los problemas cotidianos, entre ellos el económico.

Los días pasaron y por supuesto los malestares aumentaron; mi mamá con frecuencia, cada 15 días viajaba de Arriaga, Chiapas al D.F para vender comida y cosas típicas de Chiapas y a su vez vender “encargos” que le hacían de artículos que no se encontraban en el pueblo.

Sus viajes eran de fin de semana, nada más y nos iba alternando, a veces la acompañaba Gerardo, a veces Juan y a veces yo, por fortuna en ese viaje me toco a mí.

Toda una noche me la pase evacuando mi intestino y con mucho dolor estomacal, dentro de mi inocencia no sabía la gravedad de lo que tenía simplemente esperaba a que esos malestares pasaran, pero mi mamá esa noche se dio cuenta, realmente me la pasaba más en el baño que en la cama.

Y me preguntó qué tienes:

-Mami llevo varios días sintiéndome mal pero hoy me di cuenta que al ir al baño ya hago pura sangre.

Ella se preocupó y me dijo ¿por qué no me lo habías dicho?

-para no darte más preocupaciones de las que ya tienes.

Al otro día me llevo al médico y el diagnóstico fue amibas, me dieron tratamiento pero no hubo mejoría, al contrario.

Regresamos al médico por supuesto por el tiempo que había pasado, mi salud estaba bastante deteriorada, al grado que ya no podía caminar, el médico le dijo a mi mamá: tu hija está muy mal, tienes que internarla, es urgente.

Lo que yo sabía, en mi madre no sólo apareció la preocupación de mi estado de salud, también la preocupación de lo económico.

El médico quien era pariente, le dijo Malvina lleva a tu hija al Hospital Infantil de México, ahí pagarás menos, te harán un estudio socioeconómico  y pagarás de acuerdo a tus posibilidades, el problema es que no es fácil entrar.

Dios es tan grande que se hizo presente en esa amarga situación de salud, de muchas formas y nunca me soltó de su mano; casualmente un paisano de Arriaga, estaba haciendo su internado en ese hospital, y él logró que me aceptaran.

Por la edad que tenía  mis recuerdos son escuetos, pero si tengo presente que al llegar al hospital no podía caminar, que mi mamá, sola, hizo todos los trámites, que ella sola resolvió el problema, para conseguir mi ingreso al hospital.

Indudablemente el diagnóstico de médico no había sido errado, pero al pasar el tiempo una simple infección por amibas, ya se había convertido en Amibiacis Aguda. Muchos detalles escapan a mi memoria, pero dentro de lo que recuerdo es haber estado mucho tiempo en un lugar sola y que mi mamá solo me podía ver por ratitos, que no había nadie, niños o niñas cerca de mí, más que enfermeras y médicos, tener sueros, sacarme estudios a cada rato, no poder comer como lo hacía habitualmente.

No veía a mis hermanos, a mi familia, no iba a la escuela, no veía a mis amigas, no estaba en Arriaga, con mis cosas, en  mi casa, al contrario me encontraba en un lugar frio, desconocido, con personas completamente ajenas a mí, muy poca gente me podía visitar porque estaba en un lugar especial y ni a mi mamá podía verla frente a frente, sólo a través de un cristal, con cubre bocas, gorro y todo lo que los médicos usan cuando operan.

Es más no podía hablar con ella, todo era por señas y por ratitos, no recuerdo con exactitud el dolor físico que pude haber sentido por estar enferma, que imagino fue mucho.

Lo que si nunca he podido olvidar es ver a mi madre, sola, vigilando por mí, preocupada, sin que nadie, pudiera ni si quiera quedarse un rato para hacer guardia, ella sola enfrentó todo, los días pasaban, las noches eran eternas, a veces se quedaba a dormir en el hospital, por supuesto en una silla, o tras veces, me imagino cuando el cansancio la vencía se iba a dormir a otro lado.

A mis siete años, supe y viví en carne propia el dolor en el alma de una enfermedad, la angustia de no saber si estarás bien o no, luchar por la vida, dentro de un contexto completamente adverso.

Y con el tiempo sólo puedo decir que este episodio de mi vida como tantos otros, me han hecho ser una mujer agradecida, solidaria, entregada, más humana, desprendida ante el dolor ajeno, ante el sufrimiento del prójimo y más cuando se trata de un amig@.

No es fácil vencer la batalla pero el hecho de seguir en la guerra es un gran triunfo…
Septiembre 2012.
 

domingo, 14 de octubre de 2012


Un año…
 
Por Fabiola Guerrero Ojeda.
 
Hace un año te conocí, no te imaginas con cuanta alegría, incertidumbre y entusiasmo esperé ese momento, durante muchos años de mi vida.

Los recuerdos que tenía de ti eran muy vagos, escuetos, prácticamente nulos, eras tan ajeno a mi vida, tus gustos, preferencias, físicamente, tu voz, tu caminar, añoré y desee tanto,  por lo menos oír tu voz, una tarde estar contigo, hacer una tarea, compartir un simple momento.

Incluso me hicieron falta tus regaños, tus castigos, crecí sin ti, sin tu presencia. Después de buscarte durante tanto tiempo (41 años para ser precisa) por fin logré saber que en primer lugar estabas vivo, que tenías tu vida, tu familia, tus hijos y que eras muy ajeno a mi vida.

Al encontrarte me advertiste que yo, mis hermanos, tu primer familia, no representábamos nada para ti, pertenecíamos a un pasado, olvidado, sepultado del cual no sólo no querías saber nada, lo ignoraste, lo escondiste, pero hay cosas en la vida, que no se pueden borrar con el simple deseo, como la vida de tres hijos.

Rehiciste tu vida y en ella por supuesto no figurábamos, pero mi deseo de conocerte era mucho, mi necesidad por tu cariño era aún más grande y mi necedad también, tenía la ilusión simplemente de conocer a mi padre, para ti era lo contrario, no querías saber de tus hijos, te busqué y te encontré a pesar de que tus hermanas y hermanos  trataron de impedirlo, para no interrumpir tu nueva vida, tu nueva familia y que tus segundos hijos se enteraran que no eran los únicos y menos los primeros , que eras un hombre casado, con hijos a los cuales abandonaste, las razones que das son muchas pero nada justifica tu abandono y menos tu desprecio.

El 14 de octubre 2011..te conocí y como tantas veces te dije fue un momento tan deseado, sabes bien en el fondo de tu corazón que sólo te busqué por amor, pero mi llegada tu vida como no era esperada y mucho menos deseada las cosas no se dieron como quería, como pensé..simplemente retomar una relación natural, esencial en la vida de todo ser humano.
Entiendo que tu farsa de tantos años se desmoronó con mi presencia porque siempre nos ocultaste, nos negaste y bueno lo que habías hecho ya era pasado pero se te presentó la oportunidad de enmendar tu abandono..no quisiste…ni modo…ni hablar, ya nada puedo hacer.

Me quedo con el recuerdo, con la satisfacción de haber conocido al hombre que me engendró y para el cual sólo tengo amor…si algún día decides o necesitas recibirlo, acá estoy…sabes muy bien dónde encontrarme.

Por lo pronto me quedo con los tres días que me regalaste, con los momentos que pasamos, te disfruté, te conocí y ya no tengo la duda que durante tantos años fue una sombra en mi vida…cómo es, cómo camina, cómo son sus manos, qué piensa, qué le gusta…en fin…tú y sólo tú sabes el por qué no quieres convivir con tu hijos…
 
14 octubre 2012.

sábado, 13 de octubre de 2012


Gracias Aldonza...
Por Fabiola Guerrero Ojeda.

Hace unos días una amiga (Jacque Cañedo) a quie conozco desde hace años y quiero mucho, escribió un mi muro del FB, entre otras cosas, que soy un ángel para Aldonza, le agradezco mucho su comentario.

Pero al analizarlo debo confesar que es todo lo contrario ALDONZA es un ángel en mi vida, me ha permitido abrir puertas que estaban cerradas, conocer a muchas personas con un gran corazón y calidad humana.

Una vez más compruebo que cada situación por dura y difícil que sea en la vida, pasa por algo…Aldonza verte con mucha frecuencia, llena de alegría  y de pronto saber que tu salud se ha visto considerablemente afectada, me da mucha tristeza, me preocupa; me duele ver a tu mamá (a quien he aprendido a querer cada vez) a tú papá con esa angustia y dolor por tu situación.

Pero por otro lado todo esto me ha enseñado mucho, has tocado no sólo mi corazón, mi vida también, vivir y experimentar la solidaridad, apoyo, desprendimiento y manifestaciones de cariño de tantas personas me deja una gran huella, me ayuda a crecer a valorar, a reflexionar.

Me has enseñado lo que es la fortaleza y la lucha por la vida, el no dejarse vencer y seguir en la batalla.

Por ello y por otras tantas cosas….Aldonza te quiero agradecer, ser parte de mi vida, estar en mi camino, eres un ángel para mí y creo no sólo para mí, también para muchas, muchas personas que incluso no te conocen.

No tengo más que decir GRACIAS ALDONZA, MUCHAS GRACIAS por enseñarme tanto y ser parte del camino de tu vida.

Y acá estamos esperándote porque has demostrado ser una gran guerrera y ganarás la batalla.
13 octubre 2012.

lunes, 8 de octubre de 2012


¿Cómo explicar?
 
Por Fabiola Guerrero Ojeda.
 
Cómo explicarles qué entre lo que dicen y hacen hay un abismo, que no tienen porque mentir, que sólo se necesita doblegar el orgullo, la soberbia, ejercer la  humildad, cambiar pero demostrando, no sólo con palabras, con hechos.

Cómo explicarles qué así las cosas no se dan, no fluyen, porque se siente y percibe su falsedad, su pose, sólo es por un cumplido y eso no toca el alma, al contrario, desmotiva, te aleja.

Cómo explicar qué si ellas no son capaces de dar, es porque no tienen nada que dar, pero hay muchos que sí pueden dar, sin esperar nada a cambio, ni si quiera un   agradecimiento,  porque todo se hace por solidaridad, por empatía porque se ha vivido en carne propia el dolor, la angustia y sufrimiento.

Cómo explicar que se siente su desdén, su indiferencia, su hostilidad, su menosprecio, que entre lo que dicen o escriben y hacen hay un abismo, que aún falta mucho para poder ganar la credibilidad.

Cómo explicar que no hay ningún interés económico, que todo se hace por amor, por solidaridad porque se ha experimentado el dolor en el alma y que lo que se hace es sólo para dar gracias por el seguir aquí y por cariño y amistad.

Si no son capaces de entender eso, no importa  pero tampoco lastimen…no sé vale herir cuando se recibe algo, mucho, poco insignificante pero de corazón.

Cómo explicar que no se hacen las cosas por quedar bien, que el reconocimiento es secundario, que lo que se hace es por amor incondicional, porque la vida te ha enseñado a dar sin esperar, pero tampoco dar para ser utilizado por intereses personales o por situaciones superfluas…si ante todo lo vivido su corazón  y alma no han sido movidos…creo no hay nada que explicar…la vida se los enseñará.

8 de octubre 2012.

 

Necesitamos lecciones de la vida.
Por Fabiola Guerrero Ojeda.
Cuando la vida nos ha sonreído siempre, nos ha tratado bien, nos ha dado una cara bonita, es difícil entender el dolor del prójimo, desprenderte de algo para ayudar, ya sea material, en tiempo, cariño, acciones.

Regularmente las personas que les ha ido bien en la vida en todos o muchos aspectos, suelen no sentir el dolor de un ser humano que vive una situación adversa del tipo que sea y lejos de ponerse un poquito en el lugar del otro, su indiferencia en lo único que presentan .

Pero cuando a esas personas la vida les presenta otra cara y  el dolor toca su alma por una situación difícil de un ser querido, las cosas cambian para ellos y mucho, se sorprenden que alguien que incluso no los conoce ayude, se solidarize en su dolor, se desprenda de algo, manifiesten preocupación por su situación, dediquen tiempo, esa actitud de sorpresa, en primer lugar en porque no han sentido de cerca el dolor y sufrimiento, por otro lado esas personas en una situación contraria serían incapaces de ayudar, desprenderse de algo, dando apoyo y por ello la primera respuesta es de asombro.

A demás son personas con cierto orgullo, soberbia que se sienten intocables y exentos de una desgracia, no han reflexionado lo suficiente su situación humana y todo lo que con ello lleva, que somos nada y que estamos completamente expuestos a todo, que en cualquier momento podemos caer en una terrible situación que  no podemos controlar y que hagamos lo que hagamos esta fuera del alcance de nuestra capacidad humana, que eso depende de algo más allá de lo humano, lo tangible y lo terrestre.

De momento no entendemos por qué se nos presentan ciertas situaciones pero al paso del tiempo, reflexionando son lecciones de vida, para aprender, valorar la vida misma, que en lo más sencillo e insignificante esta la paz y armonía, como la salud, quizá mucho de lo que vivimos aparentemente inexplicable sea parte de un aprendizaje que no hace falta para ser más humanos, sencillos, solidarios y dejar a un lado, las superficialidades de que la vida actual nos presenta.

Y cuando la vida toca tu lado más vulnerable entonces el panorama cambia y la forma de ver las cosas también, los corazones se ennoblecen, los orgullos se doblegan y la calidad humana sale a flote para ser más desprendidos, solidarios, agradecidos y finalmente más humanos.

Septiembre 2012.

martes, 2 de octubre de 2012

Tocando corazones.

Por Fabiola Guerrero Ojeda.
 
Muchas veces nos preguntamos realmente qué suceso puedo mover un corazón, las respuestas podrían ser muchas depende de cada personalidad, interés, gusto, contexto en fin.

Quizá para todos aquellos que tenemos la fortuna de ser padres, nos mueven y sacuden el corazón cuando un hijo es vulnerable a “algo” pero aquellos que no juegan ese rol, ese no sería un motivo.

En los últimos días, he vivido de cerca  una acontecimiento que no sólo me ha tocado el corazón, me ha dado un vuelco al corazón y me ha dejado mucho aprendizaje, como valorar tantas cosas buenas que tengo en la vida.

Alguien ayer me preguntó qué te motiva hacer lo que estás haciendo y mi respuesta de inmediato fue el hecho de ser madre, la cercanía, la amistad, la conexión que existe, la fe de que se recupere. Al analizarlo un poco más a parte de los motivos ya mencionados, también me motiva, algo que no puedo explicar, al reflexionarlo, es como  una fuerza mucho más allá de lo tangible, lo descriptible y lo humano, una fuerza poderosa, que no sólo me puso en este camino, si no que premio al darme la oportunidad para ser un instrumento y tratar de agradecer todo lo que me ha dado, la vida…Dios.

Pero el punto no es que sólo se ha tocado mi corazón, dentro de lo más valioso, es que esta situación, el estado actual de la salud de Aldonza, nos ha tocado el corazón a muchas personas, nos ha unido a muchos sin conocernos, nos ha dado la oportunidad de ser solidarios, de agradecer lo que tenemos para ser felices, para no quejarnos por pequeñeces.

Aldonza yo no sé cuál sea tu misión en esta vida, pero es palpable que has logrado muchas cosas, crear conciencia en muchas personas, ejercer el valor de la solidaridad, empatía, agradecimiento, unión, desprendimiento.

 

Hace unos días escribí en tu muro entre otras cosas…si supieras todo lo que has generado, todo el cariño y preocupación que tantas personas han manifestado por ti.

Se ha logrado que muchos reafirmen su fe, en lo que crean, pero confirmen la fe, en la vida, en su vida, en Dios.

Aldonza no me cabe la menor duda que has tocado muchos corazones, has logrado unir a muchas personas de diferentes lugares, con diferentes roles, contextos para una misma causa, para tu bienestar, parque recuperes tu salud y vuelvas a la vida, a tu vida, a tu entorno, con los tuyos y sigas gozando del amor y cariño que se te tiene.

Has logrado que nos unamos personas con diferentes creencias religiosas, con diferentes gustos e intereses, el aprendizaje ha sido significativo no sé la dimensión, ni el número de personas exactas, pero tu situación es de mucho aprendizaje y para muchos seres humanos.

Quizá el tocar corazones se vea en algunas cosas tangibles, pero en muchas otras el tocar corazones no se perciba, porque son situaciones y sentimientos, intangibles, abstractos, pero se mueven fibras muy profundas en los seres humanos, para crecer y ser mejores.

2 de  octubre 2012.