jueves, 25 de octubre de 2012


Elizabeth.
Por Fabiola Guerrero Ojeda.
Ayer mi ex-vecina Elizabeth se mudo, ella no es de acá, es de Guadalajara, vi el camión de la mudanza y me dio gusto por ella, creo por primera vez la vi sonreír, no reír lo que se dice reír, menos una carcajada, nunca durante 6 años vi que hiciera eso, pero ayer veía que sonreía.

Eso me alegra, porque luego, luego se veía que ella no era feliz acá, que extrañaba su gente, su lugar de origen; no tuve una gran amistad con ella, ni si quiera una amistad, simplemente era mi vecina, pero se le veía que no era feliz.

Al ver cómo iba dirigiendo a las personas que la ayudaron con su mudanza, se veía cansada, pero también contenta. Ella vivió situaciones muy duras acá,  y creo al irse dejó en esa casa su dolor y sufrimiento, aunque no creo que se le olvide lo que vivió, al menos ya no le dolerá tanto como antes, porque la distancia, como bien dicen como ayuda.

Elizabeth dentro de las cosas que vivió siendo mi vecina fue perder a un hijo, nunca supe si fue niño o niña, creo eso fue irrelevante después de todo, pero la criatura nació y estuvo mucho tiempo en el hospital, luchando por su vida, finalmente partió, pero a Elizabeth se le veía el dolor y sufrimiento en su cara, en su caminar, en su mirada.

Ella ya tenía otra hija, que tampoco  me acuerdo de su nombre y eso que se acaban de ir, porque siempre vivió encerrada, aislada, no sé si era su personalidad o ese dolor que cargaba y no la dejaba vivir, como la mayoría de la gente vive, con un ir y venir por la vida, ella lo hacía pero con un dolor acuestas, con sufrimiento y eso creo no es vivir.

Fernando es su esposo, él todo el día trabaja y ella siempre tan sola, con su hija grande y su dolor acuestas; casi no la veía pero cuando la veía siempre con una gran tristeza, que bueno que se fue, creo allá estará bien, olvidará lo que vivió, porque siempre lo dijo, que no le gustaba estar en Puebla.

No sé ni a dónde se fue, porque no se despidió, pero no importa si se despidió o no, lo que quiero y deseo es que esté bien a dónde se haya ido, pero que ya no tenga ese dolor, esa tristeza que no le dejaba ni un solo momento.

Hoy su casa ya está vacía, sin sus cosas, pero creo que sigue llena con toda su tristeza, sus historias, su dolor, y ojalá ahí se quede todo eso, paraqué Elizabeth este bien…

25 de octubre 2012.

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