Elizabeth.
Por Fabiola Guerrero Ojeda.
Ayer mi ex-vecina
Elizabeth se mudo, ella no es de acá, es de Guadalajara, vi el camión de la
mudanza y me dio gusto por ella, creo por primera vez la vi sonreír, no reír lo
que se dice reír, menos una carcajada, nunca durante 6 años vi que hiciera eso,
pero ayer veía que sonreía.
Eso me
alegra, porque luego, luego se veía que ella no era feliz acá, que extrañaba su
gente, su lugar de origen; no tuve una gran amistad con ella, ni si quiera una
amistad, simplemente era mi vecina, pero se le veía que no era feliz.
Al ver cómo
iba dirigiendo a las personas que la ayudaron con su mudanza, se veía cansada,
pero también contenta. Ella vivió situaciones muy duras acá, y creo al irse dejó en esa casa su dolor y
sufrimiento, aunque no creo que se le olvide lo que vivió, al menos ya no le
dolerá tanto como antes, porque la distancia, como bien dicen como ayuda.
Elizabeth
dentro de las cosas que vivió siendo mi vecina fue perder a un hijo, nunca supe
si fue niño o niña, creo eso fue irrelevante después de todo, pero la criatura
nació y estuvo mucho tiempo en el hospital, luchando por su vida, finalmente
partió, pero a Elizabeth se le veía el dolor y sufrimiento en su cara, en su
caminar, en su mirada.
Ella ya
tenía otra hija, que tampoco me acuerdo
de su nombre y eso que se acaban de ir, porque siempre vivió encerrada,
aislada, no sé si era su personalidad o ese dolor que cargaba y no la dejaba
vivir, como la mayoría de la gente vive, con un ir y venir por la vida, ella lo
hacía pero con un dolor acuestas, con sufrimiento y eso creo no es vivir.
Fernando es
su esposo, él todo el día trabaja y ella siempre tan sola, con su hija grande y
su dolor acuestas; casi no la veía pero cuando la veía siempre con una gran
tristeza, que bueno que se fue, creo allá estará bien, olvidará lo que vivió,
porque siempre lo dijo, que no le gustaba estar en Puebla.
No sé ni a
dónde se fue, porque no se despidió, pero no importa si se despidió o no, lo
que quiero y deseo es que esté bien a dónde se haya ido, pero que ya no tenga
ese dolor, esa tristeza que no le dejaba ni un solo momento.
Hoy su casa
ya está vacía, sin sus cosas, pero creo que sigue llena con toda su tristeza,
sus historias, su dolor, y ojalá ahí se quede todo eso, paraqué Elizabeth este
bien…
25 de
octubre 2012.
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