Cabo de año
Durante tres años luchando por recuperar su salud, con una gran entereza y fuerza, así como era ella y sin
lograrlo, mi madre partió al cielo el 5 de marzo 2014 a las 7:30 pm, en
miércoles de ceniza igual que Natalia mi hermana, en diferentes circunstancias
pero coincidió las dos partieran en miércoles de ceniza
y a la misma hora, un día significativo, día de conversión del corazón y para reiterar
nuestra condición humana, nuestra mortalidad. Me duele el alma la partida de mi
mamá, pero a la vez doy gracias porque al fin se liberó de tanto sufrimiento.
A un año de la muerte de mi madre, el dolor,
tristeza y melancolía siguen latentes, hay días que se siente más, en fechas
especiales, en días sin ningún acontecimiento significativo, duele saber que ya
no está por acá la persona que te dio la vida, la persona que dio su vida por
ti y que entregó todo por sus hijos. Quien ha vivido la muerte de la madre sabe
a qué me refiero, entiende mi sentir.
Hoy se cumple el Cabo de Año así como se dice en Arriaga, en nuestro Arriaga,
Chiapas. Y me duele saber que no estoy allá para hacer oración por ti, ir a misa,
ir al panteón a dejarte flores, a visitarte, así como es la costumbre, recibir
en la casa a las amistades que te quieren, a la gente que te conoció, nuestra
gente, preparar tamales, café, chocolate, ofrecer pan, todo para convivir un rato en tu nombre, quizá
pueda parecer una fiesta, pero no importa, reunirse por ti es el objetivo, para recordarte y contar tus anécdotas, ocurrencias, platicar sobre ti, el
saber que estamos juntos por ti es lo sustancial. No fui a Arriaga, no pude, pero acá a la distancia, desde
mi trinchera honro tu vida, tu memoria y legado.
La muerte siempre duele, ya sea que llegue de
forma sorpresiva o esperada, decirle adiós a un ser querido es triste, deja un
gran hueco en el corazón, en la vida y
hoy es inevitable no sentir tristeza y melancolía por tu partida.
Mamá tu recuerdo, fuerza y garra son
mi fortaleza para seguir y darle mi mejor cara a la vida, ahora mamá me lleno
de tus besos, tus abrazos, tus ocurrencias, frases, pláticas, aventuras, tu entrega y gran amor, ya no los recibo físicamente todo es desde mi corazón, en mi interior.
Descansa en paz mamita, que tu papel de madre
lo hiciste de forma magistral. Mi dolor es muy grande pero con amor y humildad
te entrego a Dios y no tengo más que agradecerle la madre que me prestó durante
el tiempo que él considero pertinente y a ti mí siempre amada y admirada
Rorrita, mi Juchiteca agradezco tu inconmensurable amor y trabajo con todo lo que ello
implica. Descansa en paz mamá, eternamente estarás en mi corazón y tu recuerdo y vida prevalecerá a través de mi en mis hijas. Te amo por siempre Mamá. Hoy sé que físicamente ya descansas y
espiritualmente te has transformado para seguir acá con nosotros, para
apoyarnos, para llenarnos de vigor. Gracias Mamá, gracias por todo.
“Una sola persona te hace falta y el
mundo entero se siente vacío”
Fabiola.