Ni tanto que queme al santo, ni tanto
que no lo alumbre.
Por Fabiola Guerrero Ojeda.
Antes de castigar a un niño, pregúntate
si no serás tú la causa de su problema. (Anónimo)
Por Fabiola Guerrero Ojeda.
Es muy difícil ser papás, considero que
es el rol más complejo porque nadie nos enseña a ser padres y es una gran
responsabilidad educar formar mujeres y
hombres comprometidos, íntegros y de bien.
Actualmente con mucha frecuencia se oye
que el rol de la paternidad y maternidad es cada vez aún más complejo, sin
lugar a ninguna duda es cierto, los tiempos han cambiado, cada vez existen más
distractores, los niños y jóvenes están más expuestos a una serie de eventos
peligrosos; la sociedad ha modificado costumbres, creencias, la educación escolar, los entretenimientos ,
lo cual contribuye a que la educación y
formación en niños y jóvenes
sean más difícil, pero también no debemos perder de vista que hay valores, estatutos, principios universales que no cambian ni cambiaran jamás
y quizá sea la mejor opción para educar a nuestros hijos o alumnos,
No se necesita ser un gran experto el
tema de la educación o ir a una serie de conferencias y cursos para “aprender”
que el respeto, los límites, el orden, la disciplina, el trabajo y el amor,
entre otras muchas más cosas, son esenciales para que todo ser humano sea una
mujer u hombre de bien.
Los padres de niños y sobre todo de adolescentes se
quejan mucho de las conductas de sus hijos y eso es en el mejor de los casos,
porque también sucede que no dicen nada y manifiestan que todo está muy bien.
De lo que más se vislumbra en las
pláticas de los papás es primer lugar es estar buscando culpables de la
conducta de sus hijos o bien justificar los errores que cometen. Es ya muy
común que para los papás los profesores, directivos y docentes en
general, son los “responsables” de que los jóvenes no entren a clases, no hagan
las tareas, respondan mal, pierdan el respeto tanto a sus compañeros como a los
adultos y en algunos casos, pero son los menos, en efecto los maestros tienen
muy poca tolerancia y compromiso con su profesión y el resultado es un desorden
con los alumnos, pero a pesar de ello no son los principales y menos los
únicos responsables de la conducta de
los niños y jóvenes.
Por otro lado los papás justifican las
acciones erróneas de sus hijos al no querer asumir su responsabilidad y aceptar
que fallaron en su rol de padres.
Cada vez se torna más caótica dicha
problemática y si bien es cierto que urgen cambios en la reforma educativa de
nuestro país, que se necesitan docentes más preparados y principalmente comprometidos con su labor, también es muy cierto que los
papás somos los actores más directos de los resultados con nuestros hijos, de
nada sirve buscar culpables y menos como padres y si de mucho servirá que
asumamos nuestro rol con mayor seriedad, mayor compromiso, con mayor sacrificio
y conciencia de que en nuestras manos está la educación y formación de nuestros
hijos.
Por otro lado parece que los papás de
las últimas décadas consideran como panacea educar dando todo los que los hijos piden sin ningún tipo de límite, a demás
encubren a sus hijos en sus fechorías, en sus desaciertos y aunque no es
necesario andar publicando los errores de nuestros hijos tampoco es la mejor
postura hacernos los que no nos damos cuenta de esos inconvenientes.
Antes o por lo menos en mi época la
educación era menso permisiva, no se nos daba todo pero tampoco eras carentes
de la nada…es decir ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre y parece que ahora la balanza se inclino más
por el dar y dar, sin ningún tipo de medida, ojalá los papás tanto de
adolescentes como de los niños, estemos más conscientes que el equilibrio en
todo lo que hacemos hacia nuestros hijos es la vertiente para formar hombres y
mujeres de bien para sí mismos y para la sociedad.
2 de enero 2013.
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