miércoles, 2 de enero de 2013


Ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre.

                                              Por Fabiola Guerrero Ojeda.

 

Antes de castigar a un niño, pregúntate si no serás tú la causa de su problema. (Anónimo)

Por Fabiola Guerrero Ojeda.
Es muy difícil ser papás, considero que es el rol más complejo porque nadie nos enseña a ser padres y es una gran responsabilidad educar  formar mujeres y hombres comprometidos, íntegros y de bien.

Actualmente con mucha frecuencia se oye que el rol de la paternidad y maternidad es cada vez aún más complejo, sin lugar a ninguna duda es cierto, los tiempos han cambiado, cada vez existen más distractores, los niños y jóvenes están más expuestos a una serie de eventos peligrosos; la sociedad ha modificado costumbres, creencias,  la educación escolar, los entretenimientos , lo cual contribuye a que la educación y formación en niños y jóvenes sean más difícil, pero también no debemos perder de vista que hay  valores, estatutos, principios  universales que no cambian ni cambiaran jamás y quizá sea la mejor opción para educar a nuestros hijos o alumnos,

No se necesita ser un gran experto el tema de la educación o ir a una serie de conferencias y cursos para “aprender” que el respeto, los límites, el orden, la disciplina, el trabajo y el amor, entre otras muchas más cosas, son esenciales para que todo ser humano sea una mujer u hombre de bien.

Los padres  de niños y sobre todo de adolescentes se quejan mucho de las conductas de sus hijos y eso es en el mejor de los casos, porque también sucede que no dicen nada y manifiestan que todo  está muy bien.

De lo que más se vislumbra en las pláticas de los papás es primer lugar es estar buscando culpables de la conducta de sus hijos o bien justificar los errores que cometen. Es ya muy común que para  los papás los profesores, directivos y docentes en general, son los “responsables” de que los jóvenes no entren a clases, no hagan las tareas, respondan mal, pierdan el respeto tanto a sus compañeros como a los adultos y en algunos casos, pero son los menos, en efecto los maestros tienen muy poca tolerancia y compromiso con su profesión y el resultado es un desorden con los alumnos, pero a pesar de ello no son los principales y menos los únicos  responsables de la conducta de los niños y jóvenes.

Por otro lado los papás justifican las acciones erróneas de sus hijos al no querer asumir su responsabilidad y aceptar que fallaron en su rol de padres.

Cada vez se torna más caótica dicha problemática y si bien es cierto que urgen cambios en la reforma educativa de nuestro país, que se necesitan docentes más preparados y principalmente comprometidos  con su labor, también es muy cierto que los papás somos los actores más directos de los resultados con nuestros hijos, de nada sirve buscar culpables y menos como padres y si de mucho servirá que asumamos nuestro rol con mayor seriedad, mayor compromiso, con mayor sacrificio y conciencia de que en nuestras manos está la educación y formación de nuestros hijos.

Por otro lado parece que los papás de las últimas décadas consideran como panacea educar dando todo los que los hijos piden sin ningún tipo de límite, a demás encubren a sus hijos en sus fechorías, en sus desaciertos y aunque no es necesario andar publicando los errores de nuestros hijos tampoco es la mejor postura hacernos los que no nos damos cuenta de esos inconvenientes.

Antes o por lo menos en mi época la educación era menso permisiva, no se nos daba todo pero tampoco eras carentes de la nada…es decir ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre  y parece que ahora la balanza se inclino más por el dar y dar, sin ningún tipo de medida, ojalá los papás tanto de adolescentes como de los niños, estemos más conscientes que el equilibrio en todo lo que hacemos hacia nuestros hijos es la vertiente para formar hombres y mujeres de bien para sí mismos y para la sociedad.

2 de enero 2013. 

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