Una línea demasiado delgada.
Por Fabiola Guerrero Ojeda.
El día a día de la vida entre otras muchas cosas,
me enseñado que la línea que hay entre estar bien, sano, en paz, con armonía y
el perder la serenidad, tranquilidad y principalmente la salud, es una línea
demasiado delgada, frágil.
En este mundo, tan rápido, con tantos distractores
a veces nos perdemos y no apreciamos, lo más sencillo y valioso que tenemos…la
salud, no me cabe la menor duda, que después de la vida misma, el otro gran tesoro
que tenemos es estar sanos, asentamos como una normalidad abrir los ojos cada
mañana y despertar a la vida.
Las cosas no siempre se presentan así, lo hemos oído
infinidad de veces, que el despertar cada día es un gran regalo, pero a veces
no lo apreciamos porque oímos que a “alguien” le paso tan o cual situación y se
enfermó, que quién sabe quién estaba muy bien y de pronto tuvo un accidente y
le cambió la vida, esas pláticas ajenas, que las vemos como conversaciones
aisladas a nuestra vida, de momento no nos dejan nada, pero cuando una persona
cercana a ti, vive algo así, el panorama cambia y cambia radicalmente.
El dolor de ver al prójimo en una situación
adversa, y más cuando se trata de un amig@ te hace no sólo valorar el despertar
cada día a la vida, también el sensibilizarte que la línea entre el estar bien
y el estar mal es demasiado delgada y en el momento menos pensado se puede
romper.
25 de septiembre 2012.
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