viernes, 23 de agosto de 2013

Tía Lola


Creo que estás en la recta final, presiento que no tardas en irte con Dios. Me duele tu partida, me llena de tristeza, pero ese es el destino de todos. Viviste sin hacer una familia, sin saber lo que es el amor materno, aunque criaste a muchos sobrinos, sobrinos nietos, ¿quién no paso por tus cuidados, de la familia Ojeda? creo muy pocos no, pero la gran mayoría, no sólo convivimos y vivimos contigo, también disfrutamos de tu comida, de tus pláticas, de tu persona.

En mí dejas muchos recuerdos, cómo olvidar que tú me enseñaste a cocinar mi primer arroz, mi primer sopa, me enseñaste a barrer, a trapear. De ti aprendí lo que tú sabes hacer. Tú que siempre trabajaste en las labores de la casa, que por las tardes te sentabas en el patio a platicar, ver y contemplar lo que otros hacíamos, a ver la vida.

Tía Lola, en algunas y más bien  muchas ocasiones contigo íbamos al parque, a la feria, a las fiestas infantiles, nos llevaste muchas veces a la escuela. Seria, callada, osca, tan tú, con tu personalidad, así como eres, pero ahí estabas, para ayudar, para los demás.

No sabes, no te imaginas lo mucho que me duele saber que tu final se acerca. Y por ello, hoy más que nunca quiero que sepas que no estás sola, que muchos te queremos, apreciamos y valoramos el haber compartido parte de nuestra vida contigo y el que tú nos hayas entregado parte de tu vida.

Tía, si ya te tienes que ir, vete, y vete tranquila, abre tu corazón a Dios y permite que él te reciba, no encontrarás mejor lugar. Te reencontrarás con tus padres, con tus hermanos, con mi tío Pepe, que apenas se fue. Estarás, ahora sí en el mejor sitio y acá nos quedamos muchos a honrar tu nombre, tus recuerdos y tu memoria.

Tía Lola, quiero que te vayas con el corazón lleno de amor, de los tuyos, de tu gente, de tu familia.

Te amo tía Lola, siempre, siempre en mi corazón.
Fabiola Guerrero Ojeda.

23 de agosto, 2013.

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