En el estadio
Por Fabiola Guerrero Ojeda.
Ir a ver un partido de fútbol, no sólo es
ir a ver goles y las jugadas. Ir al estadio representa más motivos y quizá,
mucho más atractivos, sobre todo cuando el partido no está bueno.
Ver, sentir y apreciar el ambiente que se da en
el estadio es mucho más enriquecedor, sobre todo, contemplar cómo actúan los
diferentes espectadores.
El Sr. que siempre da instrucciones al técnico y
le grita lo que debe hacer, con voz autorizada y como si fuera el mejor técnico
de la liguilla. El joven que se ve en el jugador pensando, que él haría
mejores pases y correría más como delantero. La Sra. que acompaña a su esposo porque lo que más le gusta es ir fut,
pero a ella no tanto y más bien es una escape a los problemas cotidianos.
La Güera es la Sra. que vendé las cervezas y
siempre está muy activa, sube y baja escaleras, hace mucho más ejército que una
mujer que paga una buena cantidad en el gimnasio de moda y sólo va a lucir sus
última cirugías o el conjunto deportivo de la última temporada. El joven de las pizzas que no le importa si el partido
esta bueno o malo, ni cuantos puntos llevan acumulados los equipos en la
liguilla, más bien, lo que le interesa es que los que están en estadio no
traigan nada en el estómago para que le compren un pizza y un refresco para
acompañarla su comida. El Capi, el
famosísimo Capi, que vende las mejores camitas del estadio y hay que estar
pendientes cuando llega porque para el medio tiempo ya no tiene una sola
cemita. Los jugadores de fuerzas básicas que están con cara de aburridos y
hastío pensando que ellos son mejores, pero no se explican por qué no les
dan la oportunidad de estar ya en la cancha. El Sr. de los cacahuates, garbanzos, pepitas que ofrece su producto sin
gritar porque parece que todo el tiempo está cansado. La Sra. que grita y
grita, regañando a todo mundo, incluyendo al hijo que está a su lado porque aún
no le compra su cerveza.
Los periodistas de deportes que más bien se sientan a comer en lugar de cubrir el evento, y después escriben su nota refriteando lo que escribieron del partido pasado y sólo la actualizan con uno que otro detalle. Las porra que baila y no deja de cantar un sólo instante y los jugadores ni se inmutan por dar su mejor esfuerzo, por lo menos para agradecer no sólo el dinero que se gastaron los porristas para comprarse la playera autentica de su equipo, gastándose parte de su semana o quizá todo su sueldo de la semana. El director técnico que da manotazos, mienta madres, da instrucciones y los jugadores hacen como que lo oyen peor por dentro también le están mentando la madre. Los de palcos que ven con desdén a los de zona de sol, quienes ya no saben que ponerse para evadir aunque sea un poco lo que avientan los de palcos.
Los periodistas de deportes que más bien se sientan a comer en lugar de cubrir el evento, y después escriben su nota refriteando lo que escribieron del partido pasado y sólo la actualizan con uno que otro detalle. Las porra que baila y no deja de cantar un sólo instante y los jugadores ni se inmutan por dar su mejor esfuerzo, por lo menos para agradecer no sólo el dinero que se gastaron los porristas para comprarse la playera autentica de su equipo, gastándose parte de su semana o quizá todo su sueldo de la semana. El director técnico que da manotazos, mienta madres, da instrucciones y los jugadores hacen como que lo oyen peor por dentro también le están mentando la madre. Los de palcos que ven con desdén a los de zona de sol, quienes ya no saben que ponerse para evadir aunque sea un poco lo que avientan los de palcos.
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