martes, 6 de noviembre de 2012


Mensajes.

Todos los días, a cada momento, a cada instante, de muchas formas, en muchas situaciones, se nos presentan mensajes que nos da la vida, el universo, Dios.

Esos mensajes a veces no los vemos porque no queremos, porque no podemos, porque no lo permitimos, pero ahí están, para guiarnos, para mejorar, para crecer, para tratar de perfeccionar nuestra vida y poder ser más felices.

Los mensajes  se pueden presentar hasta con una simple intuición, presentimiento, con la palabra, gesto, mirada de un ser querido, incluso de alguien distante a nuestra vida. Son “recados” que quizá no buscamos pero aparecen para guiarnos, para enmendar lo malo o bien reiterar lo bueno; por la vida tan acelerada que llevamos y porque muchas veces no queremos, no los vemos pero los mensajes ahí están.

Esas señales pueden ser de muchos tipos, en una cantidad inimaginables de situaciones, con formas muy sencillas, muy cotidianas, hasta imperceptibles, pero cuando los recados, los mensajes, los avisos se presentan de forma más directa, por medio de una pérdida, del tipo que sea o a través de una enfermedad, de un dolor, una angustia, sentimiento o simplemente del infortunio; es un deber, una responsabilidad verlos, escucharlos, atenderlos e indagar qué nos quiere decir la vida con sus misivas, para qué llegan y por qué llegan; sin lamentarse, sin retar  haciéndose la víctima, más bien cuestionándose para qué me llegó…

Es muy fácil decirlo, dar el consejo pero cuando estamos en una situación desagradable, con esa congoja, el mar de emociones que vivimos quizá no nos permite “ver” los mensajes. Cada persona tiene la libertad de elegir su camino para enfrentar las penas de la vida y es muy respetable pero no está demás voltear un poco para ver al de a lado y oír a esa persona que nos ha tratado de ayudar e interpretar lo que ella  infiere por el simple hecho de estar fuera de calamidad.

Todas y todos en algún momento de nuestra vida o más bien en muchos eventos hemos vivido una situación complementamente difícil que nos causa un dolor indescriptible pero si indagamos en nuestro interior, en lo más profundo de nosotros mismos ahí podemos encontrar él para que de lo experimentado; es por ello que ante los  mensajes que se nos presentan en la vida, lo mejor, no es echar en saco roto, lo que nos quiere decir la vida con ello y tomar en cuenta lo que algunas personas tratan de decirnos con sus palabras, actitudes que en el momento nos pueden ofender, lastimar pero a la larga esas personas son parte de los recados  que necesitamos para crecer en nuestro interior; muchas veces la familia, los amigos más cercanos no nos dicen la que “ven” con ciertas actitudes negativas nuestras por miedo a herirnos y por ello, la persona ajena a nuestra vida es la que sin trabas, sin prejuicios tratan de decirnos por dónde va el camino de la misiva que nos está dando el universo, la vida, Dios.

 Fabiola Guerrero Ojeda.

6 de noviembre 2012.

lunes, 5 de noviembre de 2012


Un ejército de ángeles guían mi camino.

Iniciar un escrito con un título así, de entrada pareciera una actitud de presunción, un título fatuo de una persona que se siente superior a los demás; pero es todo lo contrario.

Mi vida como la de muchos, quizá más de los que sé y conozco, ha sido difícil, dura de dolor y sufrimiento, he sido una mujer enfermiza, vulnerable a situaciones difíciles y de todo he salido a delante, lejos de sentirme superior por esa situación, me siento agradecida porque en primer lugar a nadie le gusta sufrir o vivir eventos duros, amargos y cuando ante todo lo vivido se ha salido adelante y uno sigue por acá…sobre todo en cuestión de enfermedad, pues sólo queda decir que nuestro ángel ha hecho bien su trabajo.

Analizar las situaciones por las que he pasado y por lo que ahora tengo y vivo, entonces me dice que no sólo es un ángel el que me ha cuidado, que son muchos…que un ejército de ángeles guían mi camino, han estado presentes en  mi vida y en cada paso que doy, esos ángeles se han manifestado de muchas formas, con mi familia (esposo e hijas, mi mamá, mis hermanos, Natalia (Q.E.P.D), médicos y por supuesto amigas y amigos que la vida me ha ido poniendo en mi camino, son muchos, cada uno ha dado algo de si para contribuir en mi persona, en mi vida.

De forma “reciente” y lo pongo entre comillas porque en cuanto a tiempo es así, pero al parecer ella está en mi vida desde hace mucho  tiempo, quizá más del que yo misma imagine Erika Padilla llegó a mi vida de una forma poco convencional, se puede decir que yo soy sustituta de otra persona muy apreciada en mi vida <<mi Soldado>> y digo sustituta porque después de tener una buena amistad ellos y que aún sigue, pero por cuestiones laborales ya no se ven tanto, ahora es conmigo con quien la relación continua.

Erika Padilla que es otro de mis ángeles, pilares en mi vida, me ha enseñado muchas cosas, me ayudado a crecer a “ver” lo que a simple vista no vemos, lo que a veces o no queremos ver o por situaciones ajenas a nosotros no podemos ver, pero ese ángel me ha ayudado a descubrir, reflexionar en esa parte interna que todos tenemos y muchas veces no escarbamos por cuestiones de miedo a enfrentarnos a lo que hay en nosotros y no queremos “tocar”, de una forma completamente artística y terrenal, ese ángel me ha ayudado, como ella me lo ha dicho a dar pasos, a dar el siguiente paso y no quedarme en el intento, a seguir escarbando en mí para seguir creciendo, por otro lado hasta me atrevo a decir que también Dios me ha hablado a través de ella, Erika te agradezco mucho todo lo que me has enseñado y ayudado a desatar, soltar para seguir dando esos pasos necesarios.

Erika es uno de esos ángeles, hay otr@s ángeles que  están presentes en mi vida, que me ayudar a encender la luz cuando empiezo a entrar en tinieblas, que me motivan y están siempre, cuando los necesito, que a veces sólo con recordar una palabra o consejo que me han dado, me sirve para seguir el   camino que debo tomar, ya hablaré en otras ocasión de esos otros ángeles pero hoy reitero que un ejército de ángeles guían mi camino…

Fabiola Guerrero Ojeda.

5 noviembre 2012.

viernes, 2 de noviembre de 2012


Natalia por siempre…

Como tantas veces se ha dicho la muerte es lo único seguro que tenemos al nacer y no sabemos cuándo nos va llegar; a pesar de ello cuando la muerte se presenta y se lleva a un ser querido, duele y duele mucho, pero si además llega de forma completamente inesperada, en un familiar joven,  sano, con toda la vida por delante, la muerte no es solo sorpresiva es más dolorosa.

6 de febrero de 2008 a las 7:18 pm te fuiste Natalia de  una forma tan abrupta, sorpresiva, pero también de una forma muy singular, mágica llena de Dios, y para los que somos católicos te marchaste en gracia saliendo de misa, después de haberte confesado, comulgado, haber recibido la ceniza, Natalia te perdimos un miércoles Santo, tu último suspiro en brazos de un padre, un representante Dios acá en la tierra.

Natalia aunque te fuiste  en gracia tu partida no dejo de doler, de marcar la vida, de sentir el dolor en el alma al perder a un ser querido; pero nos abandonaste así como llegaste de una forma inesperada; tengo tan presente cuando Chein me habló y me dijo: Fabiola tenemos una hermanita.

Esas palabras me dejaron completamente petrificada, fue una sensación entre asombro, alegría, sorpresa; como lo puse en la dedicatoria de mi tesis Natalia solo con verte me dan ganas de quererte y así fue, te quise desde que llegaste a la familia, desde que te vi, fue como un amor a primera vista, tu presencia representaba lo que tanto anhelé toda mi vida

<< tener una hermana >> y por otro lado un bebé en casa, qué bebé no da alegría, llegaste a inyectar a la familia de ilusión y esperanza, volvieron los pañales, los biberones, las papillas, los juguetes, fuiste un bendición en nuestra vida; como todas las hermanas nos peleamos muchas veces, nos dejamos de hablar, pero eso era parte nuestra relación, de la vida, porque la vida, es así, con esas situaciones, quizá absurdas pero reales.

Tengo tantos recuerdos tuyos, desde que eras bebé, cambiarte, bañarte, darte de comer, oír tus ocurrencias, saber de tus travesuras, de tus alcances, de tus éxitos y logros; no todo fue bueno pero de lo bueno me llenaba de ti; los veranos en Puebla, era tener el departamento  con alegría, con risas, con tu compañía. Ir a mi  Arriaga no sólo representaba estar en mi pueblo, en mi casa, con los míos, era actualizarme de todo lo que pasaba, qué tu me contarás las historias; era recordar mis tiempos de estudiante en mi pueblo y como en la mayoría de los pueblos, las cosas casi no cambian, mis profesores y profesoras eras los mismos que los tuyos, al platicarme tus anécdotas era volver a vivir a través de tus pláticas mis tiempos en nuestro Arriaga.

Natalia  tengo tan presente tu voz, tus risas, tus carcajadas, tu tono chiapaneco, tus palabras, de allá de nuestro Arriaga; quizá por la edad más que mi hermana podrías haber sido mi hija y eso lo comprobé cuando llegaron Paulina, Fala (que para ti era Fabiolita, a ti no te tocó eso de Fala)  y por último Regina; ahorita que digo Fala, me digo cuántas cosas te has perdido y más bien cuántas cosas ya no hemos compartido, el tiempo pasa y la vida, sigue, no para y eso me hace preguntarme cómo serías ahora, cuáles serían tus gustos, estarías en la universidad, si hubieras estudiado la carrera que habías dicho, dónde estarías en Puebla o en Arriaga, quiénes serían tus amigos…hay Natalia te fuiste y no dejaste un gran vacío y eso duele, duele tu ausencia, duele la forma en que te fuiste, duele que ya no estés, duele que a tus 16 años, con toda una vida por delante, sana, llena de vida tú… nos dejaste.

Con el tiempo se va uno acostumbrando a la ausencia, hay días que nos perdemos tanto en la vida que tu recuerdo no aparece, pero con cualquier detalle vuelves a presentarte con  todas y todos, es más a mucha gente fuera de la familia nos diste una gran lección, nos dejaste llenos de tus recuerdos.

Tu partida cada vez duele menos, cada vez se asimila más pero el cariño sigue intacto; aunque recordar los hechos, los momentos de tu partida hace que las lágrimas se presenten, un suspiro se escape y la tristeza llegue.

Recordar cada detalle me hace revivir que nos dejaste y aunque no quisiera en días como hoy, cómo no recordar cuando Juan me llamo y me dijo: - Fabiola si no estás sentada siéntate, te tengo una mala notica…Natalia tuvo un accidente…fue tan fuerte, tan inesperado que mi primera reacción fue colgar, Juan me volvió a llamar y  sólo recuerdo oír nuevamente su voz, apagada, llena de dolor, me daba los detalles.

Hay Natalia tú mejor que nadie sabes cuánto nos dolió tu partida y lo que con eso dejaste, ver a mamá y papá destrozados, ver el dolor de Gerardo, de Juan, a mi Che, nuestros hermanos; hay Natalia con cuánto dolor nos quedamos; recordar detalles de  tu funeral aún duelen tanto como tu ausencia, aún me resisto a que esos momentos vuelvan a mi memoria, quizá con el tiempo pueda recordar sin tanto dolor, pero por ahora todavía no…porque tu Natalia, aunque sé que estás cerca de Dios, que eres mi angelito particular que guía al ejército de ángeles que me cuidan, Natalia tu ausencia todavía duele y duele mucho…te extraño nenita, te necesito y te quiero mucho más.

Fabiola Guerrero Ojeda.

2 noviembre 2012.

miércoles, 31 de octubre de 2012


Siete semanas.

Hoy estás cumpliendo siete semanas de estar en la batalla, que fácil se dice, se escribe y se lee, pero es mucho, es demasiado tiempo y más para tus papás, para tu hermano, para toda tu familia y por supuesto para tus amig@s, incluso para las personas que no te conocen pero se han involucrado en tu situación y han ido recorriendo este camino.

Ya mucho se ha dicho de tu fortaleza, tu fuerza y lo que has enseñado…tú legado que es mucho en cuanto  al  aprendizaje que nos has dado, porque has tocado corazones, has tocado vidas, has tras pasado fronteras.

Se han logrado muchas cosas en el interior de muchas personas pero quizá aún falta o quizá ya no, no lo sabemos, eso sólo lo sabe Dios. Nos podremos seguir preguntando el por qué y quizá no encontremos nunca la respuesta, pero con el tiempo o incluso sin darnos cuenta, hemos dados grandes pasos o chiquitos pero los hemos dado en lo profundo de nuestro ser, en nuestro interior y si nos preguntamos el para qué ahí pueden estar parte de las respuestas, en esas transformaciones, intangibles pero que se han dado en muchas personas.

Son muchos los cuestionamientos que podemos hacernos al saber que sigues en la batalla, que hay días mejores y otros  en los que hay retrocesos pero ahí sigues y muchas y muchos acá esperándote, llenos de ilusión, de esperanza, repletos de fe, acompañando a tu familia, recorriendo el camino con todo lo que ello implica.

Aldonza son siete semanas y nadie sabe cuánto tiempo más será, si  solo un  día, varios, muchos, no sé sabe, ojalá sean pocos pero como eso no depende de nosotros, se lo dejamos a Dios, mientras tanto  acá estamos y seguiremos muchas y muchos…cada uno  desde su trinchera, a su estilo y con su personalidad, pero caminando tú camino, andando a tu paso…esperándote el tiempo que sea necesario.

Fabiola Guerrero Ojeda. 31 octubre 2012.

martes, 30 de octubre de 2012

Gratitud o Ingratitud…tú decides…
                                                                 
                                                                  La ingratitud humana no tiene límites...en El coronel no tiene
                                                                  quién le escriba de Gabriel García Márquez. 
                                         
Por Fabiola Guerrero Ojeda.
Muchos son los valores que se necesitan para lograr una sana y equilibrada convivencia con el prójimo, pero considero que de los más importantes es la gratitud, aunque sabemos o tenemos una idea de lo que esto significa, busqué en  el diccionario y  es lo siguiente:
Sentimiento que nos obliga a estimar el beneficio o favor que nos ha  hecho o a  querido hacer, y a corresponder a él de alguna manera.

Es muy claro lo que dice el concepto y al leerlo pareciera que fuera algo dado como consecuencia al recibir una ayuda del tipo que sea,
pero la realidad es otra. El estilo de vida que tenemos actualmente no sólo nos hace olvidarnos de ejercer dicho valor, si no que a veces se da lo contrario, es decir, en lugar de tener una actitud de agradecimiento, caemos en la ingratitud y quizá hasta no nos demos cuenta de ello, porque damos por sentado que todo lo que tenemos  no los merecemos y por lo tanto somos dignos de recibir esos beneficios.

En primer lugar debemos ser agradecidos con Dios o un ser supremo, que es quien nos da la oportunidad de vivir  gozando todo lo que esto implica y por otro lado el agradecimiento se debe extender a nuestros semejantes. Cuántas veces nos hemos visto favorecidos con la ayuda del prójimo, sean nuestros padres, hijos, hermanos, familia, los amigos incluso gente ajena a nuestra vida.
En el diccionario otro concepto del valor de la gratitud en relación con nuestros  amigos o el prójimo es el siguiente:

Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que hace y fortalece con el trato y confianza.

En un momento de adversidad que la familia este presente y recibamos su apoyo y solidaridad hasta cierto punto es “normal” o esperado pero que un amigo lo haga no es de carácter obligatorio, pero si además recibimos ayuda de un desconocido por el simple hecho de manifestar la solidaridad, compasión y altruismo, no sólo sorprende, sino que es recae más en la necesidad tanto del asombro y lo inesperado como de la gratitud.
Y en algunos casos, quizá no la mayoría pero si se dan, lejos de agradecer se piensa que lo que se recibe es porque se lo merecen o lo han conseguido solos, muchas veces esta actitud puede ser por un egoísmo y orgullo en un grado superlativo, o por descuido. Son personas desagradecidas  y aunque no se crea lejos de no agradecer hasta pueden hacer daño a quienes los ayudaron.

Los sujetos que actúan de esta forma. son seres que por supuesto viven en un estado de soberbia y banalidad  lamentable y aunque se piense que las puertas se les pueden ir cerrando, el valor de la solidaridad, apoyo y generosidad es tan inmenso que lo pueden seguir recibiendo y ello hace que menos reflexionen sus actos.
Están tan inmersos en su mundo ególatra que nada les hará tener otra visión y seguirán actuando de una manera tan ingrata, reciban lo que reciban del prójimo.

Son personas que dentro de su ser, en lo más profundo de su interior viven un gran dolor porque no hay nada que lo satisfaga pensando que son merecedoras de todo lo que tienen.
Por lo tanto es una responsabilidad como seres humanos tratar de ser agradecidos con los demás, abrirnos para sentir el apoyo y solidaridad del “otro” pero con humildad, para ser mejores personas, para ser más felices e iniciar el camino de la transformación de esas ataduras que tenemos y no nos dejan ser libres para no sólo dar y recibir, sino también para sentir la fragilidad de la vida, de nuestra calidad humana, de nuestras debilidades y emprender un camino de agradecimiento ante todo lo que nos rodea.

Experimentar el valor de la gratitud tampoco se trata nada más de ver en qué momento vamos a pagar el favor que nos hicieron, va mucho más allá de esa actitud, es más bien estar en la disponibilidad de sentir el cariño del que nos brindo una ayuda en un momento determinado, y más si se trata de alguien ajeno a tu vida.
Ser agradecido es un compromiso contigo mismo de no ser hostil e indiferente ante la solidaridad del otro; quizá la actitud más cómoda es decir << por ahora estoy tan inmerso en mi problema que no tengo cabeza para reconocer y menos agradecer lo que has hecho>> muchas veces las o los que ayudan no lo hacen con el fin de recibir un reconocimiento, simplemente lo hacen porque es parte de su esencia, porque tratan de agradecer a Dios y a la vida todo lo que tienen ayudando cuando se presenta la oportunidad.
Pero tampoco se espera una actitud de ingratitud, hostilidad, indiferencia y menos groserías o menosprecio ante lo que se ha hecho.

Tú decides tener una actitud de gratitud o ingratitud.
30 octubre 2012.

jueves, 25 de octubre de 2012


En retrospectiva…
Por Fabiola Guerrero Ojeda.

Ayer tuve una rica plática con una amiga- hermana, la veo con frecuencia, nuestra amistad es de 27 años y es una  de esas amigas que son parte de tu tesoro invaluable en la vida.

El rato que pasamos me dejó pensando mucho sobre mi persona, la Fabiola que ahora soy, lo que he pasado y he vivido para llegar al momento en el que estoy.

Con frecuencia oímos, nos dicen que no es bueno voltear…ver hacia atrás…pero a veces, creo que no sólo es bueno, es necesario, no para lamentarse por lo malo que se ha vivido, si no para valorar lo que en su  momento se vivió, que dolió mucho pero fue un escalón para seguir creciendo y completar el plan de vida que tenemos.

Mi amiga me decía, volteó la mirada y al recordar por lo que has pasado que en primer lugar son hechos, singulares, nada comunes para el común denominador de las personas; me doy cuenta que todo esos momentos pero principalmente los malos ratos, las experiencias de dolor, te han convertido en una mujer diferente en actitud, porque tu esencia sigue siendo la misma.

Estuve con mi amiga-hermana cerca de dos horas, las cuales fueron suficientes, no sólo para enriquecerme, llenarme de paz, armonía y amor incondicional, esa plática, esos momentos, sus palabras me hicieron flexionar aún más lo que he vivido en los últimos meses, una serie de experiencias con mucho aprendizaje, de un crecimiento muy profundo, oportunidades para ser mejor, para extender esa parte interior que todos tenemos y que a veces por diferentes motivos, la dejamos ahí, quieta, sin moverla, sin escarbar.

La vida, mi vida en especial no ha sido nada fácil, he brincado muchos trabas, saltado momentos muy duros, superado abandonos, sanado heridas muy profundas, incluso algunas aún siguen ahí, con menos intensidad pero están presentes; todo esto me ha servido no sólo para crecer, para mejorar, para valorar, también para seguir reflexionando, indagando en mi interior, que aún falta mucho, por recorrer, el camino es largo, pero lo que se ha vivido hasta ahora es bueno, para sentir una paz y satisfacción suficiente y permanecer en la misma línea, de seguir luchando y permanecer en la vida.

Estar  con una buena actitud, PERDONAR que no es nada fácil, sobre todo cuando los hechos han marcado tu vida, han movido fibras muy profundas de tu ser y de personas que supuestamente deberían ser las que más deben estar…simplemente estar cuando se necesitan..con un amor incondicional, con su presencia, o una sólo palabra, pero no siempre se goza de eso, y cuando los esquemas que damos por comunes rompen los paradigmas, cuesta aún más trabajo superar…las pérdidas, los abandonos, las heridas.

Todo esto se logra sólo con una buena plática, con la presencia de un ser querido que te quiere tal cual cómo eres, sin reservas, sin condiciones, sólo por hecho de ser parte de su vida y viceversa…GRACIAS MOQUE…TE QUIERO MUCHO!

24 octubre 2012.

Elizabeth.
Por Fabiola Guerrero Ojeda.
Ayer mi ex-vecina Elizabeth se mudo, ella no es de acá, es de Guadalajara, vi el camión de la mudanza y me dio gusto por ella, creo por primera vez la vi sonreír, no reír lo que se dice reír, menos una carcajada, nunca durante 6 años vi que hiciera eso, pero ayer veía que sonreía.

Eso me alegra, porque luego, luego se veía que ella no era feliz acá, que extrañaba su gente, su lugar de origen; no tuve una gran amistad con ella, ni si quiera una amistad, simplemente era mi vecina, pero se le veía que no era feliz.

Al ver cómo iba dirigiendo a las personas que la ayudaron con su mudanza, se veía cansada, pero también contenta. Ella vivió situaciones muy duras acá,  y creo al irse dejó en esa casa su dolor y sufrimiento, aunque no creo que se le olvide lo que vivió, al menos ya no le dolerá tanto como antes, porque la distancia, como bien dicen como ayuda.

Elizabeth dentro de las cosas que vivió siendo mi vecina fue perder a un hijo, nunca supe si fue niño o niña, creo eso fue irrelevante después de todo, pero la criatura nació y estuvo mucho tiempo en el hospital, luchando por su vida, finalmente partió, pero a Elizabeth se le veía el dolor y sufrimiento en su cara, en su caminar, en su mirada.

Ella ya tenía otra hija, que tampoco  me acuerdo de su nombre y eso que se acaban de ir, porque siempre vivió encerrada, aislada, no sé si era su personalidad o ese dolor que cargaba y no la dejaba vivir, como la mayoría de la gente vive, con un ir y venir por la vida, ella lo hacía pero con un dolor acuestas, con sufrimiento y eso creo no es vivir.

Fernando es su esposo, él todo el día trabaja y ella siempre tan sola, con su hija grande y su dolor acuestas; casi no la veía pero cuando la veía siempre con una gran tristeza, que bueno que se fue, creo allá estará bien, olvidará lo que vivió, porque siempre lo dijo, que no le gustaba estar en Puebla.

No sé ni a dónde se fue, porque no se despidió, pero no importa si se despidió o no, lo que quiero y deseo es que esté bien a dónde se haya ido, pero que ya no tenga ese dolor, esa tristeza que no le dejaba ni un solo momento.

Hoy su casa ya está vacía, sin sus cosas, pero creo que sigue llena con toda su tristeza, sus historias, su dolor, y ojalá ahí se quede todo eso, paraqué Elizabeth este bien…

25 de octubre 2012.