domingo, 16 de junio de 2013


Día del padre…

Por Fabiola Guerrero Ojeda.

Amor, mi Joselito, “El muchacho”, mi novio, hoy quiero manifestarte una vez más lo contenta y agradecida que estoy  contigo, con la vida, con Dios. Yo no tuve padre pero he tenido la gran fortuna de que mis hijas tengan al mejor padre y lo digo de verdad, sinceramente, de corazón, quizá seas mejor padre que esposo, pero no importa, incluso creo que inconscientemente yo lo he propiciado. Al carecer del amor paterno, quiero que a mis hijas no les falte.
El amor, ternura, dedicación que les tienes a nuestras hijas son suficientes para sentirme  privilegiada, la vida me da la oportunidad de constatar que el amor paterno si existe, aunque no tuve. Me regala esa experiencia y me la regala con creces. Para mí es importante que mis hijas tengan un padre, que reciban de ti, lo que yo no tuve y tú cumples muy bien con eso. Lo haces de una forma extraordinaria. Sin lugar a ninguna duda vives para nosotras, para las niñas, el amor que le tienes salta a la vista.

Por ello hoy que se celebra el día del padre, te quiero agradecer tu amor, entrega y protección para nuestras hijas. A pesar de ser tan irónico y chifletes, eres un excelente hombre, un hombre muy responsable, trabajador, astuto, lleno de fuerza y entereza. Tu entrega a tu familia han sido un ingrediente indispensable para formar la familia que tenemos, que son mi tesoro, mi regalo más hermoso, mi recompensa, mi sueño cumplido.

Te admiro mucho Joselito, mi novio, mi muchacho, porque has sido mi compañero de vida, mi complemento. Hemos formado un equipo excelente, nos ayudamos mutuamente, nos apoyamos. Nada ha sido fácil pero todo se ha logrado por amor, porque no sólo compartimos la vida, también el mismo plan de vida y hemos trabajado para ello, en la misma dirección, bajo las premisas de la solidaridad, de estar siempre juntos.

Una vez más constato y siento la presencia de Dios en nuestras vidas, él guía nuestros caminos, nos va dirigiendo y aunque se han presentado momentos adversos, duros, difíciles, terribles, acá estamos el uno para el otro y los dos para nuestras hijas. Dios es tan grande y tan perfecto que no me dio un padre, pero me dio la oportunidad de ver, sentir y vivir el amor de un padre a hacia sus hijas, como tú lo sientes y manifiestas cada día, a cada momento, en cada instante y situación, por nuestras hijas.

No me que queda más que decirte amor, mi Joselito, muchas gracias por todo, por tu ser parte de mi vida, por compartir nuestras vidas, pero sobre todo por ser el mejor padre que mis hijas pueden tener!

Te amo y muchas FELICIDADES, hoy día del padre, para mi amor, mi Joselito, el mejor papá del mundo.

16 de junio 2013.

viernes, 14 de junio de 2013


Puerto Arista.

Por Fabiola Guerrero Ojeda.

2013.

Ir al mar es una sensación agradable, placentera, es estar en contacto con la naturaleza, en lo personal lo disfruto y mucho, pero estar en Puerto Arista implica situaciones y eventos más allá de lo que es estar en cualquier playa.

Lo que queda en mi persona, en mi interior después de unos días de sol, arena, mar en Puerto Arista, no es sólo esa impresión de regocijo y bienestar físico y descanso, es más bien  y sobre todo reencontrarme con lo mío, mi comida, mi gente, mis lugares y rincones en los cuales, vacaciones, tras vacaciones, venía, a estar simplemente estar, con la naturaleza, con la arena, el sol, las olas, que no sólo te dan un bronceado y placer momentáneo. Estar en Puerto Arista Chiapas, es llenarme de vida, inyectarme de mis orígenes, de mis raíces, desde la comida, hasta la idiosincrasia de los lugareños. Disfrutar de frutas y platilloscomo: mango piña, coyol, nanche, papause, jaiba en chilpachole, coco, mango verde, mango de clase, mango corriente, nueganos, mojarra frita, macabil, picadillo de cazón.  Tan sólo al escribirlo es volver a disfrutar el sabor, el olor, la textura, y sobre todo remontarme a mis épocas de niña.

Quién no disfruta de una rica comida, pero si además eso implica volver a vivir, lo que te hizo, te formó y se impregnó en cada célula de tu cuerpo, en cada rincón de tus recuerdos, de tu interior, eso no es sólo reencontrarme, es inyectarme, de lo que soy, de lo que  aún me sigue  moviendo y llenando en  mi interior, en cada uno de mis lugares más significativos de mi ser. Es cargar la pila para no olvidarme de dónde soy y de dónde vengo, mi esencia.

Mi tono chiapaneco, mi hablar tan singular, con palabras, expresiones, gestos, miradas, sentimientos y emociones que me hacen vibrar, me hacen ser simplemente YO. Así tan rústica, tan sencilla, tan Fabiola. Cargada de emotividad, honestidad. Irreverente, bélica, auténtica, directa, inquieta, atrabancada, desmesurada. Simplemente así como soy.

Estar en Puerto Arista implica, entre otras cosas, no perder mi esencia, al contrario, reafirmar, mis bases, mis orígenes, para renovarme, seguir para adelante, siempre para adelante. Y tratar de que nada me perturbe y  lograr un equilibrio en mi persona.

 Puerto Arista significa regresar pero no para retroceder, si no  para recargarme de lo que estoy hecha y reafirmar que así soy,  que así me gusta ser, que así soy feliz y cuando de eso elementos me empiezo a olvidar, entonces sí, es entrar en un camino de ir me perdiendo a mí misma.

Chiapas implica: paisajes verdes, que se van disfrutando en sus carreteras, en sus caminos.  Su gente cargada de  honestidad, autenticidad. ¿Máscaras, eso acá no se conoce, ¿poses? No sabemos cómo actuar, la gente acá, en Chiapas, en la costa, es como es, simplemente es, sencilla, rústica, rural.  Así tal cual, como se es.

Y para no olvidarse de eso, lo mejor es regresar, para seguir manejando contra la corriente, y aunque estés en el ojo del huracán, defender, lo que eres, lo que traes adentro, Que si alguien no te cree, eso no es problema mío, es problema del que o la que no lo cree, por qué no creer que hay gente que si se da, porque ellos y ellas no son capaces de dar sin recibir, no conocen no han sentido el amor incondicional, no saben lo que es amar, no sólo tu persona, tu ser, tu interior y aceptar tal cual como son las cosas, es negarse a ti mismo, es renunciar que el amor existe y a demás es lo que mueve a cada ser, cada acto de la humanidad...Puerto Arista Chiapas.

sábado, 8 de junio de 2013


Hasta una mala mirada se paga.

Por Fabiola Guerrero Ojeda.

La vida te va enseñando día con día, momento a momento cómo son las cosas, por dónde es el camino, hacia dónde dirigirnos. A veces por mucho que la vida trata de decirte… es por acá, la necedad, inmadurez o falta de criterio y sentido común, nos hace andar por el camino equivocado.

Cuántas veces no te has preguntado ¿Por qué esto? ¿Por qué aquello? Incluso las experiencias desagradables se repiten. Si a la primera no aprendemos, la vida se encarga de ponernos en la misma situación, con el único objetivo de aprender, pero muchas veces ni la repetición constante de los mismos eventos son suficientes para quedarnos con el aprendizaje que debemos tomar.

Pueden ser muchas las causas para aprender, de las malas experiencias, una de ellas es, que todo tarde o temprano se regresa, principalmente cuando se actúa con dolo, con el afán de lastimar al prójimo, por ello aprender de las experiencias de vida propias o ajenas es importante para crecer como seres humanos.

Por otro lado, ante cada una de nuestras acciones, pensamientos e ideas negativas, siempre hay una consecuencia. La vida no sólo se encarga de hacerte vivir los malos momentos, también se encarga de que cada persona, tarde o temprano hasta lo más mínimo que  hizo en contra de otro, lastimándolo, haciéndole daño, se paga, todo se paga, la factura de lo que hacemos o dejamos de hacer, llega, no hay salida, quizá se postergue. 
Cuida cada uno de tus pensamientos, acciones, palabras y miradas. Porque, en esta vida hasta una mala mirada se paga.

viernes, 7 de junio de 2013


No te lo mereces.

Junio 2013.

Dejarte así, no es, ni fácil, ni grato. El por qué estás viviendo esta situación, no lo sé. He reflexionado mucho sobre tu estado actual de salud, he analizado todas las partes y detalles y aunque tengo el panorama claro, aún así, no me explico el ¿por qué? Creo que Dios, una de las cosas que quiere enseñarme con todo esto, es que no analicé nada, que confié en él, que dejé mis preocupaciones con respecto a tu salud en sus  manos. Pero me cuesta trabajo y mucho, porque bajo mi perspectiva de hija considero que No te lo mereces.

Siempre he estado pendiente de ti, orgullosa de ser tu hija y muy agradecida por todo lo que me has dado, desde la vida misma. Trato de estar bien en mi día a día, pero no puedo porque sé que tú no estás bien, porque mi día a día es tener la conciencia que tú estás mal, que no la estás pasando bien y no puedo vivir bien así.

Después de tanto analizar toda la situación actual de tu estado de salud, he llegado a la conclusión que mi papel como hija, es apoyarte en todo esto, estar contigo, ayudar. Quiero que sepas que a la distancia pero estoy y que cada mes físicamente también estoy. Es una forma concreta de expresar mi cariño, amor y agradecimiento no sólo con palabras, también con acciones. Todo lo que has hecho he hiciste por mí, desde darme la vida, es suficiente motivo para ESTAR con todo lo que ello implica en esta situación.

Como tu hija no me corresponde indagar el POR QUÉ de tu estado actual de salud, aunque me afecta, aunque me duela mucho, demasiado y lo más triste es que no hay mucho o gran cosa que pueda hacer. Lo único que me queda es amarte, honrarte y darte todo el amor que tengo en mí ser por ti.  He aprendido que por mucho que amemos a alguien, ese amor no es suficiente para evitar el dolor del ser amado, sea este físico o espiritual. He aprendido que es tu proceso, es tu sanación, para purificarte, para trascender. Y aunque soy tu hija no puedo hacer nada más que, intentar  aligerar un poco tu situación actual, procurando que tengas una mejor calidad de vida. También amarte a cada instante y nunca olvidar tu inmenso amor por mí, por tus hijos. Tristemente no está en mis manos que tú estés bien mamá. Honrarte es mi deber, mi obligación moral, pero honrándote tú no dejas de sufrir y eso es lo que me lastima.

Muchas veces, muchos días, mucho tiempo traté de buscar una solución y no la hay, o por lo menos no está en mis manos. Lo único que lograba era angustiarme y sufrir más, afectando a mis hijas, a mi esposo. Me queda muy claro que por ahí no es el camino, por lo tanto es mejor encaminar mi energía para mandarte buena vibra, luz y amor incondicional, porque al fin aprendí que en mis manos no está la solución, no está la respuesta. Eso si a cada momento e instante le pido e imploro a Dios que te ayude a ver la vida a través de su vida, a través de sus ojos. Que no te abandone, que en tu corazón y  alma, en tu mente en cada una de las partes de tu interior, sólo reine el amor.
Mamita linda ¿qué paso? ¿en qué momento te perdí? ¿en qué momento tu entereza flaqueo y dio entrada a esos miedos, a esa desesperanza?, no lo sé,  no tengo la respuesta. Sólo tú sabes que hay dentro de ti y aunque quizá tampoco tengas respuestas a muchas interrogantes Dios te va ayudar para estar bien, para que el tiempo que te queda sea de amor y paz.

No sé hasta cuando llegue lo que te hace falta, para estar bien. Sé que ya te quieres ir porque lo dices, porque se te ve en la mirada, en tu actuar, en tu vida. Pero tu partida, sólo está en manos de Dios, sólo él sabe cuándo se va a dar. Lo que si hace falta es que sueltes, sueltes todo lo que tengas que soltar, lo que te ata. Deja fluir, deja que las cosas se acomoden, tú sólo entrégate a Dios a la Virgen que ahí, en ellos, sólo en ellos está la respuesta a todo.

Mientas eso pasa, mientras llega el momento de tu sanación total, nunca olvides que te amo, que eres y serás parte de mi, mi fuerza, un pedazo insustituible de mi vida, y como ya te lo he dicho tantas veces mi mayor orgullo es ser tu hija  ¡TE AMO MAMÁ!

Tu hija Fabiola.

jueves, 6 de junio de 2013


Fortaleza y fe.
Por Fabiola Guerrero Ojeda.


De lo que más se necesita en esta vida para afrontar las vicisitudes cotidianas es fortaleza y fe. Hay muchos elementos más para salir adelante, actitud positiva, disciplina, garra, compasión, comprensión, disposición, amor pero la fortaleza y la fe son lo que nos sostiene en los momentos de infortunio,  esas situaciones que todos en algún o muchos momentos de la vida pasamos.
La vida es hermosa por el sólo hecho de estar aquí y ahora, es una fortuna y si además contamos con salud, familia, trabajo y amigos, entonces la vida se torna extraordinaria y un gran tesoro. Pero a pesar de ello nadie escapa a situaciones desagradables, duras, fuertes incluso terribles y es cuando la fortaleza y fe son lo que nos sostiene. Es difícil dar una buena cara cuando los problemas se presentan pero aunque cueste trabajo no hay mejor opción que confiar en Dios, en el proceso natural de la vida y en uno mismo, porque por muy caótica la situación tarde o temprano va a pasar y llegarán otra vez momentos de bienestar.
Y de esos buenos instantes es de donde tomaremos fuerza para seguir y para levantarnos de lo malo que pueda venir, porque la vida es una rueda de la fortuna, por lo tanto los buenos y malos momentos van y vienen. Nada es permanente, nada es estático y por muy terrible que sea la situación debemos pensar que puede haber peores eventos o que alguien o muchas personas más, conocidos o no, deben estar pasando por eventos peores que los nuestros y lo que estamos experimentando y sintiendo es un elemento más para fortalecernos.
La vida es hermosa y ante los problemas que se presentan la fortaleza y fe es en lo que debemos sostenernos.

martes, 21 de mayo de 2013


Atrás de cada historia.


Por Fabiola Guerrero Ojeda.

En cada hecho, evento, situación humana hay diferentes opiniones, cada personaje da su versión, lo que siente, lo que ve, lo que vive, y bajo la perspectiva de cada uno de esos personajes está bien lo que dice, lo que manifiesta.
Si todos viviéramos bajó esa regla, de tener la razón ante nuestra perspectiva, vivencias y sentir, el mundo,  la vida sería un caos, aún mayor del que ya es. Bajo ese esquema todo es relativo, todos tenemos, la razón de lo que decimos, hacemos y opinamos, o una parte de razón y una parte de sin razón. Esto sucede porque, decimos nuestra parte de la historia, que nos conviene, la que queremos que la gente sepa, para darnos la razón.
Si analizamos un caso hipotético de un divorcio, generalmente los protagonistas de la historia tienen la razón. Al contar cada uno su versión, sus motivos del por qué se divorciaron o separaron, son tan diferentes, a tal grado que de una misma historia, por la versiones que cada personaje da, parece que se hablará de historias diferentes. Y esa actitud de querer tener la razón es uno de los elementos más perjudiciales  no solo para no encontrar soluciones ante una problemática, también es la causante principal, para generar incluso mucho más problemas del que origino el  primer problema.
Podemos, analizar o estudiar los eventos ocurridos bajo, diferentes ángulos, psicológicos, educativos, éticos, sociológicos, y esos estudios minuciosos nos pueden orientar a conocer la versión que más se acerque a la verdad, sobre todo para los que salen dañados ante un evento como un divorcio, los hijos.
Es por ello que intervienen la leyes, las cuales no sólo tienen un reglamento y puntos, a seguir, para dar un veredicto objetivo para el bien de los implicados, aunque en la gran mayoría de esas historias alguno de los protagonistas no esté de acuerdo. Llegar a buscar soluciones ante una problemática bajo las leyes que nos rigen, no sólo es lo, más conveniente también es, lo que se debe hacer, como el, caso de un divorcio. Pero cuando hay historias con problemáticas que las leyes no pueden intervenir como  acciones que se dan bajo el concepto de la confianza, cariño, amor y las leyes no pueden intervenir, por diversas causas por ejemplo un agravio hecho por confianza. Lo más adecuado es dejar que se busque una solución bajo las condiciones de los valores humanos, de la responsabilidad moral de un individuo y principalmente por el sentido común que toda persona posee, no hay juez, ley o teoría que tenga que intervenir para decir lo que está bien y está mal, lo que se debe hacer y no hacer, la mejor solución alterna ante la problemática que se está, viviendo. Por ello debemos actuar bajo nuestras reglas de la parte humana que cada quien tiene en su interior, la solidaridad, el que no hagas a otros lo que no gustaría que te hicieran a ti. Por qué la vida, sólo la, vida, no, las leyes que nosotros los hombres hemos creado, tarde o temprano se encargarán de hacer justicia divina, a lo cual nadie escapa y entonces las versiones que se den a cada historia por los, intereses personales de quién sea o por el motivo que prefieran, saldrán a la luz y se entenderán muchas situaciones que tiempo, atrás no tenían en apariencia razón de ser.
Mayo 2013.

viernes, 17 de mayo de 2013


Lo inexorable.

Por Fabiola Guerrero Ojeda.

Una vez más sólo el tiempo es el único que puede acomodar todo, por el momento no es necesario más explicaciones, más verdades, es mejor no dar más información; por el momento lo mejor es distancia y tiempo, el tiempo dirá quién tiene la razón.

De nada sirve desgastarse, afligirse porque la respuesta aunque está, no se puede ver, porque no se quiere ver, si te sientes lastimado, herido, agraviado, el problema no es quién te lo dijo, incluso ni lo que te dijo, aunque sea una triste verdad y por lo tanto realidad, el principal problema radica en tu interior, en tus adentros, en tus miedos, tus apegos, tus carencias y ante eso, si tú no quieres buscar un remedio, nadie absolutamente nadie te va a poder ayudar.

El tiempo se encargará de lo inexorable llegará un punto que aunque no quieras verlo, aunque quieras evitarlo, ya nada podrá detener lo inexorble, por lo tanto con lo que sabes, lo expresado, es suficiente y como le he dicho tantas veces, dejemos todo al tiempo, en la vida las cosas caen por su propio peso, pero para ello se necesita tiempo, cuánto tiempo, no sabemos, dejemos que las aguas fluyan, y todo llegará cuando sea justo, cuando sea necesario, cuando ya no pueda ocultarse más.

Ante ciertas situaciones, si no queremos ver la realidad es muy válido porque cada quien tiene todo el derecho a elegir la forma de enfrentar las cosas, nosotros y nadie más seleccionamos el camino para cada situación en la vida, lo único es que debemos tener presente que el tiempo no perdona, pasará la factura de lo que hemos hecho. El detalle es que para ciertas situaciones, ya no hay marcha atrás, por lo tanto no será válido quejarse y mucho menos lamentarse de lo que no se hizo en su momento.

Finalmente ante la problemática que se vive tenemos dos caminos:

1) Tomar en cuenta los mensajes que se nos presentan todos los días para indagar en nuestro interior, con la posibilidad de encontrar soluciones a los problemas.

2) Dejar que lo inexorable nos diga que ya llegó el momento de enfrentar la problemática, aunque algunos eventos ya no tengan vuelta atrás. 
 2013.