Atrás de cada historia.
Por Fabiola Guerrero Ojeda.
En cada
hecho, evento, situación humana hay diferentes opiniones, cada personaje da su
versión, lo que siente, lo que ve, lo que vive, y bajo la perspectiva de cada
uno de esos personajes está bien lo que dice, lo que manifiesta.
Si todos viviéramos bajó esa regla, de tener la razón ante nuestra perspectiva, vivencias y sentir, el mundo, la vida sería un caos, aún mayor del que ya es. Bajo ese esquema todo es relativo, todos tenemos, la razón de lo que decimos, hacemos y opinamos, o una parte de razón y una parte de sin razón. Esto sucede porque, decimos nuestra parte de la historia, que nos conviene, la que queremos que la gente sepa, para darnos la razón.
Si analizamos un caso hipotético de un divorcio, generalmente los protagonistas de la historia tienen la razón. Al contar cada uno su versión, sus motivos del por qué se divorciaron o separaron, son tan diferentes, a tal grado que de una misma historia, por la versiones que cada personaje da, parece que se hablará de historias diferentes. Y esa actitud de querer tener la razón es uno de los elementos más perjudiciales no solo para no encontrar soluciones ante una problemática, también es la causante principal, para generar incluso mucho más problemas del que origino el primer problema.
Podemos, analizar o estudiar los eventos ocurridos bajo, diferentes ángulos, psicológicos, educativos, éticos, sociológicos, y esos estudios minuciosos nos pueden orientar a conocer la versión que más se acerque a la verdad, sobre todo para los que salen dañados ante un evento como un divorcio, los hijos.
Es por ello que intervienen la leyes, las cuales no sólo tienen un reglamento y puntos, a seguir, para dar un veredicto objetivo para el bien de los implicados, aunque en la gran mayoría de esas historias alguno de los protagonistas no esté de acuerdo. Llegar a buscar soluciones ante una problemática bajo las leyes que nos rigen, no sólo es lo, más conveniente también es, lo que se debe hacer, como el, caso de un divorcio. Pero cuando hay historias con problemáticas que las leyes no pueden intervenir como acciones que se dan bajo el concepto de la confianza, cariño, amor y las leyes no pueden intervenir, por diversas causas por ejemplo un agravio hecho por confianza. Lo más adecuado es dejar que se busque una solución bajo las condiciones de los valores humanos, de la responsabilidad moral de un individuo y principalmente por el sentido común que toda persona posee, no hay juez, ley o teoría que tenga que intervenir para decir lo que está bien y está mal, lo que se debe hacer y no hacer, la mejor solución alterna ante la problemática que se está, viviendo. Por ello debemos actuar bajo nuestras reglas de la parte humana que cada quien tiene en su interior, la solidaridad, el que no hagas a otros lo que no gustaría que te hicieran a ti. Por qué la vida, sólo la, vida, no, las leyes que nosotros los hombres hemos creado, tarde o temprano se encargarán de hacer justicia divina, a lo cual nadie escapa y entonces las versiones que se den a cada historia por los, intereses personales de quién sea o por el motivo que prefieran, saldrán a la luz y se entenderán muchas situaciones que tiempo, atrás no tenían en apariencia razón de ser.
Mayo 2013.
Si todos viviéramos bajó esa regla, de tener la razón ante nuestra perspectiva, vivencias y sentir, el mundo, la vida sería un caos, aún mayor del que ya es. Bajo ese esquema todo es relativo, todos tenemos, la razón de lo que decimos, hacemos y opinamos, o una parte de razón y una parte de sin razón. Esto sucede porque, decimos nuestra parte de la historia, que nos conviene, la que queremos que la gente sepa, para darnos la razón.
Si analizamos un caso hipotético de un divorcio, generalmente los protagonistas de la historia tienen la razón. Al contar cada uno su versión, sus motivos del por qué se divorciaron o separaron, son tan diferentes, a tal grado que de una misma historia, por la versiones que cada personaje da, parece que se hablará de historias diferentes. Y esa actitud de querer tener la razón es uno de los elementos más perjudiciales no solo para no encontrar soluciones ante una problemática, también es la causante principal, para generar incluso mucho más problemas del que origino el primer problema.
Podemos, analizar o estudiar los eventos ocurridos bajo, diferentes ángulos, psicológicos, educativos, éticos, sociológicos, y esos estudios minuciosos nos pueden orientar a conocer la versión que más se acerque a la verdad, sobre todo para los que salen dañados ante un evento como un divorcio, los hijos.
Es por ello que intervienen la leyes, las cuales no sólo tienen un reglamento y puntos, a seguir, para dar un veredicto objetivo para el bien de los implicados, aunque en la gran mayoría de esas historias alguno de los protagonistas no esté de acuerdo. Llegar a buscar soluciones ante una problemática bajo las leyes que nos rigen, no sólo es lo, más conveniente también es, lo que se debe hacer, como el, caso de un divorcio. Pero cuando hay historias con problemáticas que las leyes no pueden intervenir como acciones que se dan bajo el concepto de la confianza, cariño, amor y las leyes no pueden intervenir, por diversas causas por ejemplo un agravio hecho por confianza. Lo más adecuado es dejar que se busque una solución bajo las condiciones de los valores humanos, de la responsabilidad moral de un individuo y principalmente por el sentido común que toda persona posee, no hay juez, ley o teoría que tenga que intervenir para decir lo que está bien y está mal, lo que se debe hacer y no hacer, la mejor solución alterna ante la problemática que se está, viviendo. Por ello debemos actuar bajo nuestras reglas de la parte humana que cada quien tiene en su interior, la solidaridad, el que no hagas a otros lo que no gustaría que te hicieran a ti. Por qué la vida, sólo la, vida, no, las leyes que nosotros los hombres hemos creado, tarde o temprano se encargarán de hacer justicia divina, a lo cual nadie escapa y entonces las versiones que se den a cada historia por los, intereses personales de quién sea o por el motivo que prefieran, saldrán a la luz y se entenderán muchas situaciones que tiempo, atrás no tenían en apariencia razón de ser.
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