Para Aldonza.
Por Fabiola Guerrero Ojeda.
Valoras más la cotidianidad de la vida, cuando
todos los días, las cosas son como siempre, cuando no pasa nada
“extraordinario” ni bueno ni malo; las noticias buenas nos dan alegría, nos
reconfortan y hacen que lo cotidiano se convierta en singular, en un día
especial, en buenos momentos.
Pero cuando esa cotidianidad se rompe por una mala
noticia, cuando el día se convierte en extraordinario porque una amiga, un ser
querido, cercano a tu vida, a tu familia le pasa “algo”, lo que sea pero
negativo, duele, y duele mucho, perder lo sencillo de lo que ocurre diario, pero si
además esa persona es un ser humano excepcional, que con su sonrisa,
aptitudes o algún comentario en las redes sociales o en algún momento te hizo
pasar un buen rato o simplemente te arranco una sonrisa, perder lo sencillo del día a día,
de la vida, pega y pega mucho.
Aldonza tú no sólo eres eso, también eres una amiga
muy querida para Fala; me siento cercana y conectada a ti por ella; al
compartir una disciplina que les apasiona, que la disfrutan clase a
clase, y que Fala con mucha frecuencia, me platica sus anécdotas,
travesuras, detalles de los que viven, me hace tener una conexión contigo más
estrecha, percibo cómo eres pero sé más de tu nobleza y buen corazón a través de Fala.
A demás eres la hija de una mujer admirable y
que conozco desde hace mucho tiempo, que hemos iniciado una amistad por ustedes
y que hemos compartido momentos de alegría como verlas bailar y también nos
hemos confiado situaciones personales que han sido similares en nuestras vida.
Y también eres una niña excepcional por tu calidad
humana, por tus cualidades porque eres bella por dentro, por fuera y tienes toda una vida por delante.
No sé el por qué estás viviendo esta experiencia, quizá
de momento no lo entendamos, ni tus amigos, ni tu familia que tanto te quiere,
pero debe haber una razón; lo que sí sé es que estarás bien, que Dios está
contigo, que pronto nos regalarás nuevamente tu sonrisa, tu presencia, tu mirada, tu
baile.
Todo esto es una experiencia amarga, fuerte, una
lección de la que debemos aprender, para
valorar más la vida, la salud, el cariño, el amor, de nuestras familias, de
nuestros amig@s.
Te escribo estas líneas porque tengo la certeza que
las leerás y sabrás lo mucho que se te quiere, el cariño, apoyo, solidaridad
que tantas personas han manifestado por ti, por tu salud, que en estos momentos tan
duros, tu familia, tu mami, están rodeadas de gente que los queremos y que necesitamos
que estés de vuelta, como antes, como siempre.
Ya quiero verte bajar del coche con tu mamá, tu
chongo impecable para tomar clase, con tu sonrisa y una gran disposición para
disfrutar la danza.
Aldonza no claudiques, sigue adelante lucha, con
toda tu fuerza para regresar a la cotidianidad y que todo esto quede sólo como
un mal momento, como una lección de la que tenemos que aprender.
17 septiembre 2012.