domingo, 30 de septiembre de 2012


Fala..

Con todo mi cariño te escribo esta carta, para decirte lo orgullosa que me siento de ti, para desearte suerte y todo lo mejor en tu nueva etapa estudiantil, vivirás muchas cosas nuevas, pero espero que siempre con los valores que te hemos inculcado en casa; con añoranza veo que ya no eres una niña, pero me da gusto y satisfacción en la señorita que te estás convirtiendo.

No está de más reiterarte lo mucho que te amo, lo mucho que me has enseñado y cuanto me ayudas a crecer como ser humano.

Sabes  que eres una luz en la familia y cada día me sorprendes con tus acciones, conducta;  te felicito por saber distinguir lo malo y apartarte de ello, de verdad muchas felicidades por eso;  me es grato  percibir que tienes la fortaleza para poner límites a momentos y personas que pretenden afectar tu integridad  y,  GRACIAS  Fabiola por ser una excelente hija.

Nunca olvides que cuentas conmigo incondicionalmente, que siempre, siempre voy a estar ahí... donde me necesites  con mi apoyo y todo mi amor.

Finalmente quiero decirte que eres una niña única, bella por dentro y por fuera.

                                                                               

                                                     Te amo.                                                                                                                    

miércoles, 26 de septiembre de 2012


Susi querida…
Por Fabiola Guerrero Ojeda.
Cuando luchas y luchas por algo y las cosas no se dan, se siente una gran frustración e impotencia, no cabe duda que hay situaciones en las que no podemos hacer nada, más que esperar, armarnos de valor, paciencia y esperar, qué fácil se dice, pero cuando esa espera, cada vez se alarga  y se alarga y parece no tener fin, llega un momento que ya no sabes de dónde agarrarte.

He pasado muchas situaciones adversas y dolorosas en mi vida, pero nunca el dolor de ver a una hija mal, luchando por la vida,  y ahora que una amiga lo está viviendo, me doy cuenta que  realmente no sabemos a lo que nos podemos enfrentanos y me solidarizo con tus sentimientos

Susi querida, infiero tu dolor, angustia, desesperación, ansiedad, tristeza, impotencia y todo lo que has de estar viviendo, me pongo en tus zapatos y tu sentir debe ser tan profundo y duro que se convierte  no sólo en inexplicable, también en inarrable, pero te pido que mantengas la esperanza, la fe y fortaleza, sigue luchando porque Aldonza te necesita, con la persona que más debe estar conectad es contigo y tú eres su sostén, sé también que es fácil decirlo, pero como tú me lo has dicho, sige aguantando vara, que tu fe sea tu fuerza y tú el sostén de Aldonza.

No sabemos el por qué la vida las puso en esta adversidad y quizá nunca encuentres una respuesta, pero ya no te desgastes en ello, abandónate en Dios,  deja todo en sus manos, si las cosas no han sido favorables, refúgiate en él, es el único que puede aliviar tu dolor.

Y llegará la luz y salida a todo esto, no sé cuándo, pero llegará el momento que Aldonza vuelva a su vida y con su gente.
 
26 de septiembre, 2012.

Escribir…
Por Fabiola Guerrero Ojeda.
Yo no sé si lo que escribo es bueno o malo, si a la gente (mis posibles lectores) les guste o no, si lo hago bien desde el punto de vista  gramatical, lingüístico, estilo, en fin, lo que sí sé y me queda muy claro que me gusta mucho escribir, lo disfruto, lo gozo, es una catarsis, es mi espacio, mi refugio y consuelo, porque expreso todo lo tengo adentro.

Escribir se ha convertido en una necesidad cotidiana, contar, narrar, expresar, comunicar lo que pienso, lo que veo, lo que infiero, de mi contexto, mi vida, mi entorno.,

Escribir también lo que no veo, pero lo intuyo, lo que traigo y necesito soltar, dejar, tirar, para sentirme mejor, no vacía, al contrario, más llena que nunca, porque escribir es tan disfrutable para mí que me llena, me alimenta, me renueva.

Escribir es mi válvula de escape, mi purifiación, algunas personas se desahogan platicando, otras haciendo ejercicio, otras con actividades negativas.

Cuando las cosas no salen como pensé, cuando la adversidad se presenta, cuando la tristeza, el desgano, la melancolía me ganan, escribir es mi terapia.

Esa pasión desbordada para vivir, esa intensidad de sobra con la que me entrego a las cosas, a mis actividades, a mi amig@s, a mi familia a la vida, la pueden inferir a través de mis líneas, buenas, malas, deficientes, no sé, pero a mi estilo, a mi modo, como soy.

Yo me desahogo escribiendo, es mi liberación de esas ataduras que no me dejan nada, de sentimientos negativos, de sentires oscuros, es decir lo que no puedo sacar más que escribiendo, para renacer, renovarme y seguir en el camino de la vida.
26 de septiembre 2012.

martes, 25 de septiembre de 2012


Una línea demasiado delgada.
 
Por Fabiola Guerrero Ojeda.
 
El día a día de la vida entre otras muchas cosas, me enseñado que la línea que hay entre estar bien, sano, en paz, con armonía y el perder la serenidad, tranquilidad y principalmente la salud, es una línea demasiado delgada, frágil.

En este mundo, tan rápido, con tantos distractores a veces nos perdemos y no apreciamos, lo más sencillo y valioso que tenemos…la salud, no me cabe la menor duda, que después de la vida misma, el otro gran tesoro que tenemos es estar sanos, asentamos como una normalidad abrir los ojos cada mañana y despertar a la vida.

Las cosas no siempre se presentan así, lo hemos oído infinidad de veces, que el despertar cada día es un gran regalo, pero a veces no lo apreciamos porque oímos que a “alguien” le paso tan o cual situación y se enfermó, que quién sabe quién estaba muy bien y de pronto tuvo un accidente y le cambió la vida, esas pláticas ajenas, que las vemos como conversaciones aisladas a nuestra vida, de momento no nos dejan nada, pero cuando una persona cercana a ti, vive algo así, el panorama cambia y cambia radicalmente.

El dolor de ver al prójimo en una situación adversa, y más cuando se trata de un amig@ te hace no sólo valorar el despertar cada día a la vida, también el sensibilizarte que la línea entre el estar bien y el estar mal es demasiado delgada y en el momento menos pensado se puede romper.

25 de septiembre 2012.

lunes, 17 de septiembre de 2012


Para Aldonza.
Por Fabiola Guerrero Ojeda.
 
Valoras más la cotidianidad de la vida, cuando todos los días, las cosas son como siempre, cuando no pasa nada “extraordinario” ni bueno ni malo; las noticias buenas nos dan alegría, nos reconfortan y hacen que lo cotidiano se convierta en singular, en un día especial, en buenos momentos.

Pero cuando esa cotidianidad se rompe por una mala noticia, cuando el día se convierte en extraordinario porque una amiga, un ser querido, cercano a tu vida, a tu familia le pasa “algo”, lo que sea pero negativo, duele, y duele mucho, perder lo sencillo de lo que ocurre diario, pero si además esa persona es un ser humano excepcional, que con su sonrisa, aptitudes o algún comentario en las redes sociales o en algún momento te hizo pasar un buen rato o simplemente te arranco una sonrisa, perder lo sencillo del día a día, de la vida, pega y pega mucho.

Aldonza tú no sólo eres eso, también eres una amiga muy querida para Fala; me siento cercana y conectada a ti por ella; al compartir una disciplina que les apasiona, que la disfrutan clase a clase, y que Fala con mucha frecuencia, me platica sus anécdotas, travesuras, detalles de los que viven, me hace tener una conexión contigo más estrecha, percibo cómo eres pero sé más de tu nobleza y buen corazón a través de Fala.

A demás eres la hija de una mujer admirable y que conozco desde hace mucho tiempo, que hemos iniciado una amistad por ustedes y que hemos compartido momentos de alegría como verlas bailar y también nos hemos confiado situaciones personales que han sido similares en nuestras vida.

Y también eres una niña excepcional por tu calidad humana, por tus cualidades porque eres bella por dentro, por fuera y tienes toda una vida por delante.
No sé el por qué estás viviendo esta experiencia, quizá de momento no lo entendamos, ni tus amigos, ni tu familia que tanto te quiere, pero debe haber una razón; lo que sí sé es que estarás bien, que Dios está contigo, que pronto nos regalarás nuevamente tu sonrisa, tu presencia, tu mirada, tu baile.

Todo esto es una experiencia amarga, fuerte, una lección de la que  debemos aprender, para valorar más la vida, la salud, el cariño, el amor, de nuestras familias, de nuestros amig@s.

Te escribo estas líneas porque tengo la certeza que las leerás y sabrás lo mucho que se te quiere, el cariño, apoyo, solidaridad que tantas personas han manifestado por ti, por tu salud, que en estos momentos tan duros, tu familia, tu mami, están rodeadas de gente que los queremos y que necesitamos que estés de vuelta, como antes, como siempre.

Ya quiero verte bajar del coche con tu mamá, tu chongo impecable para tomar clase, con tu sonrisa y una gran disposición para disfrutar la danza.

Aldonza no claudiques, sigue adelante lucha, con toda tu fuerza para regresar a la cotidianidad y que todo esto quede sólo como un mal momento, como una lección de la que tenemos que aprender.
 
17 septiembre 2012.

lunes, 10 de septiembre de 2012


 

Una pausa en mi labor docente.


Por Fabiola Guerrero Ojeda.
Llevo tiempo  cuestionándome qué tanto vale la pena seguir entregando parte de mi vida a los jóvenes…después de meditarlo, platicarlo, analizarlo y valorarlo durante mucho tiempo tomé la decisión  y ayer por fin hablé…no quiero seguir dando clases, necesito una tregua; después de tomar la decisión y manifestarlo, me siento bien, muy bien, liberada, como si me hubiera quitado un peso de encima; aunque no dejo de sentir melancolía, añoranza y tristeza…me siento rara al saber que ya no tendré más contacto con los jóvenes , que ya no habrá más ese espacio para poder dejar una huella en un ser humano, que hablar de literatura y escritores quedará sólo para momentos muy especiales, pero iniciar una nueva etapa en mi vida me entusiasma, me motiva a emprender actividades que he tenido en mente.

Exactamente un febrero de hace 20 años  de forma casual inicié mi camino como docente, jamás imaginé cuantos sin sabores y gratificaciones viviría; a mis 22 años en ese entonces llena de esperanzas, ilusiones y buscando oportunidades se me abre una puerta para dar clases de Español en secundaria, en la escuela María Luisa Pacheco, para mí hasta ese entonces desconocida, completamente ajena a mi vida. Llegué una mañana con la frescura que me caracteriza, pero también llena de nervios, no sabía  lo que iba a enfrentar, ni lo que me esperaba, una mujer de 40 años aproximádamente me recibió, después una pequeña entrevista me dijo “las clases son tuyas, puede iniciar hoy mismo” y con más valentía que conciencia así lo hice, cuando me llevó a los salones de mis  alumnas de ese entonces, me dije esto es pan comido para mi, sin imaginarme todo lo me esperaba.

Estuve entre salones, listas, libros, pizarrones, gises durante cinco años continuos, en los cuales viví de todo, días de enfrentamiento, momentos de mucha gratificación; incluso espacios alegres y emotivos,  lazos de amistades entrañables a tal grado que de una de esas amistades conocí al hombre que cambiaria todo, el amor de mi vida…el padre de mis hijas, el Pacheco me ha dado mucho, me ha enseñado mucho, me gustó tanto estar y ser parte de esa escuela que  muchas veces me dije…cuando me case y si tengo hijas…sin lugar a dudas estudiaran acá.

La vida y Dios ha sido tan generoso que como un decreto y hermoso regalo tuve la fortuna de sentir crecer en mi vientre a tres hermosa princesas…y por supuesto estudian en la escuela María Luisa Pacheco. Pero no ha sido fácil combinar mi actividad docente con mi rol de mamá dentro del colegio y siempre me dije…no le voy a dar clases a mis hijas, el tiempo cada vez se acerca más en pocos tiempo dejaré mis clases.

La vida sola se encarga de acomodar todo; en la semana una experiencia me hizo tomar la decisión de manera contundente…no quiero seguir dando clases y ayer por fin lo dije…sólo espero que llegué la persona que me va a sustituir.
 
Febrero 2011.

viernes, 7 de septiembre de 2012


Recorriendo el camino…

Por Fabiola Guerrero Ojeda.
En los dos últimos años, he vivido situaciones, adversidades y circunstancias que han marcado mi vida; específicamente a partir de julio del 2011, tuve un experiencia que me dolió mucho, me llevo abrir otras puertas, a esclarecer dudas, me dejó un gran aprendizaje y mucho crecimiento interior y a demás me dio pie para “andar otros caminos”, descubrir una parte de mí, que ni yo misma conocía.

El 2012 lo inicié con mucha incertidumbre de mi “yo” interior y después de buscar soluciones me di cuenta, que lo mejor era dejar las cosas en manos de Dios, busqué refugio en él y la respuesta me la dio en menos tiempo del esperado.

De pronto estaba en otros caminos, contenta, entusiasmada, agradecida y no me percaté de ello inmediatamente; reflexionando y  a estas alturas, me doy cuenta que el tomar otros caminos, fue la respuesta que Dios me dio a mis súplicas.

Volteó atrás y el camino recorrido no ha sido fácil, pero si lleno de bendiciones, oportunidades, que a veces no se infieren al instante; es necesario escarbar en tu interior, reflexionar tus emociones y sentimientos para percatarse de ello.

Mi camino me ha gustado, lo que estoy caminando también…los caminos recorridos han sido los adecuados para llegar a donde estoy; no es fácil llegar a conocerse, sé que aún falta mucho, pero los caminos recorridos, me han puesto en el camino que quiero estar.

Septiembre 2012.