viernes, 23 de noviembre de 2012


El bandido.

La palabra bandido es muy común en mi vocabulario, desde pequeña la oigo en mi  contexto familiar, mi abuela, mi mamá, hermanos, mis tías, tíos, primas, primos la usan con regularidad, creo es un adjetivo heredado en la familia, a decir verdad no sé quién nos la heredó si mi abuelo o mi abuela, pero para los fines que la utilizo, el origen de la herencia es secundaria.

Aparentemente mi uso de la palabra puede ser indiscriminado pero no, sé muy bien cuándo la uso y el por qué la uso, remontándome al significado denotativo de bandido el resultado es peyorativo, despectivo y cruel.

Con esa conciencia la empleo, a veces, de esa forma, pero aunque no lo parezca también la aplico con un sentido completamente connotativo, y en este caso es así, el hombre es mi bandido, al anteponer el pronombre mi no es en el sentido de pertenencia egoísta como tal, va por la línea de la complicidad, solidaridad, acompañamiento de él para mí y  yo para él.

Porque ha sido no sólo mi bandido , también ha sido mi cómplice, amigo, pareja, el co-autor de mi vida, mi apoyo, mi refugio y mi sostén,  en esos momentos que la vida te pega duro y la desdicha aparece en la vida cotidiana, en los días menos pensados, mi bandido siempre ha estado ahí, conmigo.

Llevamos más de 19 años juntos, uno al lado del otro, caminando al mismo ritmo, apoyándonos mutuamente, disfrutando de lo bueno y ayudándonos en lo adverso; gozando de lo más significativo e importante de nuestras vidas, gozando nuestra  vida juntos, disfrutando nuestra compañía, nuestra presencia.

Pero en esos 19 años no todo ha sido bueno, lo malo también se
ha presentado pero ahí estamos, con nuestra personalidad cada uno, a nuestro modo y con nuestras preferencias y diferentes gustos.

Esas discrepancias no han sido fácil de sobrellevarlas, en gustos somos muy diferentes; mientras él disfruta el fútbol, yo disfrutó un libro, mientras él oye a Juan Gabriel yo oigo a Serrat, mientras él ve los programas de deportes, yo veo programas de literatura, mientras el corta el pasto para relajarse yo leo a Jaime Sabines.

Somos diferentes, es más muy diferentes pero con el mismo objetivo, los mismo planes, el mismo proyecto de vida. Quizá ese ha sido parte del “éxito” con nuestras diferentes personalidades, creamos un equilibrio y siempre vamos hacia la misma dirección.

Hay días que él se satura de mí y yo me saturo de él, buscamos nuestros espacios, nos renovamos, nos “soltamos”, él hace lo suyo y yo hago lo mío, y volvemos llenos de lo que nos gusta, para seguir en el mismo recorrido juntos, compartiendo nuestras vidas.

Es mi bandido  porque ha sido un lépero en el sentido de haberse inmiscuido en mi vida, estafando, robando mi amor, porque así es lo amo, tal cual como es, y por eso es  un verdadero bandido.

Sé qué también el me ama, con mis múltiples defectos, errores, con mis “locuras” y mis pasiones, con mis cualidades y aciertos.

Hemos llorado y reído juntos, hemos discutido, peleado, hemos gozado ver a nuestras hijas crecer, formarse, hemos construido nuestra vida, él conmigo y yo con él, yo para él y él para mí.

Mi bandido también es mi novio, mi “hermano”, Muchacho, mi esposo, el padre mis hijas, mi amado y adorado Joselito, él es mi bandido.

23 noviembre 2012.  
Fabiola Guerrero Ojeda.

2 comentarios:

  1. Amiga hoy decidi volver a visitarte y me encuentro con esta hermosa publicacion. Te dire que ayer estando en tu face vi que tenias novio, pero decidi no preguntar, ahora entiendo el significado. Riete de mi.

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    1. Amiga ya te había contestado y no sé porque no aparece pero va de nuez....me hiciste reir a carcajadas...un saludo y abrazo hasta tierras libanesas!!

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