El bandido.
La palabra bandido es muy común en mi vocabulario,
desde pequeña la oigo en mi contexto familiar,
mi abuela, mi mamá, hermanos, mis tías, tíos, primas, primos la usan con regularidad, creo es un
adjetivo heredado en la familia, a decir verdad no sé quién nos la heredó si mi
abuelo o mi abuela, pero para los fines que la utilizo, el origen de la
herencia es secundaria.
Aparentemente mi
uso de la palabra puede ser indiscriminado pero no, sé muy bien cuándo la uso y
el por qué la uso, remontándome al significado denotativo de bandido el resultado es peyorativo,
despectivo y cruel.
Con esa conciencia la
empleo, a veces, de esa forma, pero aunque no lo parezca también la aplico con
un sentido completamente connotativo, y en este caso es así, el hombre es mi bandido, al anteponer el pronombre mi no es en el sentido de pertenencia egoísta
como tal, va por la línea de la complicidad, solidaridad, acompañamiento de él
para mí y yo para él.
Porque ha sido no
sólo mi bandido , también ha sido mi cómplice, amigo, pareja, el co-autor de mi vida, mi apoyo, mi
refugio y mi sostén, en esos momentos
que la vida te pega duro y la desdicha aparece en la vida cotidiana, en los
días menos pensados, mi bandido siempre
ha estado ahí, conmigo.
Llevamos más de 19
años juntos, uno al lado del otro, caminando al mismo ritmo, apoyándonos
mutuamente, disfrutando de lo bueno y ayudándonos en lo adverso; gozando de lo
más significativo e importante de nuestras vidas, gozando nuestra vida juntos, disfrutando nuestra compañía,
nuestra presencia.
Pero en esos 19
años no todo ha sido bueno, lo malo también se
ha presentado pero ahí estamos, con nuestra personalidad cada uno, a nuestro modo y con nuestras preferencias y diferentes gustos.
ha presentado pero ahí estamos, con nuestra personalidad cada uno, a nuestro modo y con nuestras preferencias y diferentes gustos.
Esas discrepancias
no han sido fácil de sobrellevarlas, en gustos somos muy diferentes; mientras él
disfruta el fútbol, yo disfrutó un libro, mientras él oye a Juan Gabriel yo
oigo a Serrat, mientras él ve los programas de deportes, yo veo programas de
literatura, mientras el corta el pasto para relajarse yo leo a Jaime Sabines.
Somos diferentes,
es más muy diferentes pero con el mismo objetivo, los mismo planes, el mismo
proyecto de vida. Quizá ese ha sido parte del “éxito” con nuestras diferentes
personalidades, creamos un equilibrio y siempre vamos hacia la misma dirección.
Hay días que él se
satura de mí y yo me saturo de él, buscamos nuestros espacios, nos renovamos,
nos “soltamos”, él hace lo suyo y yo hago lo mío, y volvemos llenos de lo que
nos gusta, para seguir en el mismo recorrido juntos, compartiendo nuestras
vidas.
Es mi bandido porque ha sido un lépero en el sentido de haberse inmiscuido
en mi vida, estafando, robando mi amor, porque así es lo amo, tal cual como es,
y por eso es un verdadero bandido.
Sé qué también el
me ama, con mis múltiples defectos, errores, con mis “locuras” y mis pasiones, con
mis cualidades y aciertos.
Hemos llorado y
reído juntos, hemos discutido, peleado, hemos gozado ver a nuestras hijas
crecer, formarse, hemos construido nuestra vida, él conmigo y yo con él, yo
para él y él para mí.
Mi
bandido también es mi novio, mi “hermano”, Muchacho,
mi esposo, el padre mis hijas, mi amado y adorado Joselito, él es mi bandido.
23 noviembre 2012.
Fabiola Guerrero Ojeda.
Amiga hoy decidi volver a visitarte y me encuentro con esta hermosa publicacion. Te dire que ayer estando en tu face vi que tenias novio, pero decidi no preguntar, ahora entiendo el significado. Riete de mi.
ResponderEliminarAmiga ya te había contestado y no sé porque no aparece pero va de nuez....me hiciste reir a carcajadas...un saludo y abrazo hasta tierras libanesas!!
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