En
la vida actual hay demasiado ruido y eso hizo que la gente llegue a temerle al
silencio. Saben que si se callan, van a escuchar de verdad y eso a veces suele
ser muy doloroso.
Teresa de Calcuta.
Para vivir en el presente, en el
ahora, es necesario, imprescindible estar sumergido en todo: trabajar,
informarse, divertirse, socializar, en fin…todos esos elementos nos hacen
olvidarnos de lo que hay en nuestro interior, como personas, como individuos, y la
actitud de no reflexión individual nos lleva a ser sujetos perdidos en la
socialización, es decir estar preocupados sólo por lo exterior, y dejar a un
lado el interior, si bien es cierto que para vivir se necesitan ciertas reglas
o roles que cumplir, no es motivo para meter en el cajón nuestro interior.
Eso se puede llamar ruido que viene del exterior, de
nuestro entorno y nos desvía de una introspección personal y profunda, pero
también el ruido puede ser que esté precisamente en nuestro interior y que
incluso puede ser lo que nos este impidiendo inquirir para penetrar en uno
mismo; quizá para muchas personas el adentrarse no sea de importancia, no lo
tomen en cuenta, incluso ni si quiera lo han pensado, pero si analizamos, en el
interior de cada persona está el alma
que es uno de los elementos que nos mueve a pensar, actuar de una u otra forma.
Aunque en apariencia no es
necesaria esa introspección para el común denominador de las personas, creo que
no sólo es importante, es recomendable averiguar qué es lo que pasa adentro de
nosotros mismos, con ayuda o sin ayuda, pero darnos un tiempo para reflexionar
lo que nos hacer tener ciertas conductas, emociones, sentimientos para con
nosotros mismos y para con los demás es de suma importancia.
Todo lo que pensamos y sentimos
lo reflejamos en nuestra conducta y con las personas más cercanas a nosotros y
aparentemente no puede ser perjudicial pero a la larga afecta no sólo a los
que están cerca de nosotros, también a otros, viene siendo una cadena porque
todos los individuos socializamos y de forma directa o indirecta nos llega a
afecta o beneficiar la conducta de otras y de otros, no podemos olvidar que
vivimos en una sociedad y que ello hace que hasta la acción en apariencia menos
dañina puede perjudicar a un tercero y así sucesivamente.
Es por ello que muchas veces el
estilo de vida que tenemos no sólo es el principal impedimento para meternos en
nuestros adentros, nosotros mismos somos los principales responsables de ello,
somos los que quizá buscamos distractores para evadir esos momentos y espacios, para
oír nuestro interior, nuestra alma y enfrentar lo que hay dentro de nosotros.
El silencio viene siendo una metáfora porque por un lado dejamos de oír,
para entrar en silencio pero con esa conducta, nos oímos a nosotros mismos, y muchas
veces lo que oímos de nosotros mismos, no nos agrada, lo repudiamos y los
rechazamos.
Es nuestra responsabilidad buscar
espacios de silencio para dejar de oír lo de afuera y oír lo de adentro, oírnos
a nosotros mismos.
Fabiola Guerrero Ojeda.
16 noviembre.
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