Por Fabiola Guerrero Ojeda
Septiembre
mes de lluvia y olor a tierra mojada. El verde predomina en los jardines, los
ríos alcanzan su cauce.
La
lluvia representa vida, y la lluvia se
presenta y ofrece lo que tiene el agua. El agua que cae sin cesar y regala un
colorido a muchos ojos.
La
lluvia se priva con violencia para el renacer, gozar de belleza,
naturaleza y vida.
Desnudándose
poco a poco, con docilidad y paciencia los despojos de la lluvia. Se presenta
un banquete de vistas, esplendor y naturaleza.
Cuando
no pasa nada, pero pasa todo con un fenómeno natural tan común, la
sorpresa no es sorpresa, es la normalidad. Es un acto que hemos visto y
vivido un sinfín de veces.
Quizá
la lluvia nos regala, no lo que no le sirve, más bien lo que ella sabe hacer.
Se despoja, se desnuda de lo que es y lo que tiene y aparecen los
despojos de la lluvia.

No hay comentarios:
Publicar un comentario