Natalia
Natalia
hace siete años te reencontraste con Dios y a pesar de estar pocos años con nosotros,
16 para ser precisa, me enseñaste mucho, me rompiste esquemas. Con tu partida
supe que la vida depende de un hilo demasiado frágil, que la salud, entereza,
juventud, entre otras características, no son sinónimo de vida, ni son lo suficiente
para mantenerse en esta vida. Tú me enseñaste que hay que vivir el día a día,
disfrutar el momento. Con tu partida supe que esa ola de positivismo que hay actualmente en nuestra sociedad, tampoco son una condición para que todo sea así
como nos dicen, si eres positivo y vives con positivismo serás feliz y todo se
te dará, si alguien era positivo eras tú y eso no fue garantía
para seguir viviendo.
Natalia
fuiste una estrella que nos iluminó con tu presencia durante 16 años, en los
cuales vivimos de todo, momentos tristes, difíciles, momentos de mucha alegría,
risas aventuras, grandes pláticas y a pesar de que físicamente tu luz se apagó
demasiado rápido, naciste con una estrella tan singular, que tu luz sigue
iluminando nuestro andar.
Nena, me enseñaste muchas cosas, contigo supe que el amor entre hermanas se puede dar sin tener
ningún lazo sanguíneo, que la vida nos regala por un tiempo indefinido, a veces
muy corto, a seres extraordinarios como
tú, que la vida es una lucha constante y demasiado sorpresiva. Natalia me
enseñaste que luchar es una cualidad a la debemos recurrir para poder vivir,
sin importar las circunstancias en las que podemos llegar a éste mundo.
Natalia
con mucha frecuencia te extraño, me haces falta y días como hoy tu ausencia me
duele, se hace más presente, es inevitable la tristeza, la melancolía, pero también
como una cascada de gran vigor se me presentan innumerables recuerdos y tu
sonrisa, alegría, fuerza, entereza, liderazgo, solidaridad, empatía, simpatía,
don de gente me llenan y recargan el alma para seguir, para vivir, para valorar
la vida y vivir con alegría, así como eras tú.
Me
duele y mucho saber que te fuiste tan joven, tan llena de vida y de salud, aún
me cuesta trabajo comprender tu partida, creo en Dios y sé que estás con él, pero por qué no te quedaste más tiempo con
nosotros, por qué no tuvimos la oportunidad de estar juntas, acá en la vida,
nos faltaron muchos ratos más de pláticas, de carcajadas, de andanzas, de
pleitos, discusiones, de vida. Te extraño Nena, mi Nenita y me haces mucha
falta y aunque no comprendo del todo el por qué te fuiste tan rápido, agradezco
mucho a Dios el poder haberte conocido, el poder tenerte como hermana, contigo
cumplí mi sueño de tener una hermana, me duró muy poco, pero te tuve y sé que
desde el cielo, desde una paz infinita y un lugar indescriptible estás con mamá
y nos cuidan, nos acompañan y son una luz que ilumina cada paso que damos,
Natalia nos haces falta.
6
febrero 2015.
