lunes, 27 de agosto de 2012


10 de mayo…

                                                                                             Por Fabiola Guerrero Ojeda.

Se muy bien  que  no es el único día que se debe amar y demostrar el amor a una madre, que el día no deja de tener  un matiz comercial; pero hoy quiero hacer una pequeña reflexión, no del día, sino de lo que para mi significa la maternidad.
En primer lugar puedo definir a una Fabiola antes de ser madre y otra después de, me atrevo a decir que muy pocos eventos en la vida de una mujer pueden cambiar tanto la perspectiva de la vida y sus sentimientos, es un hecho mágico, completamente grandioso , un don, en cuanto la noticia o el presentimiento se asoma de un nuevo ser en tu cuerpo, empiezas a vivir emociones nunca antes vividas, pero cuando tienes a tu hij@ en los brazos y ves a esa personita tan frágil te cautiva para toda la vida.
Puedo enumerar muchos sucesos y cambios en mi forma de pensar, actuar  sobre la vida y todos tienen algo o mucho de significativo y el conjunto de todos hasta el día de hoy, han logrado un gran crecimiento humano, espiritual y psíquico desde el primer día que me convertí en madre…Dios y la vida no sólo me premiaron una vez con esa dicha, me han dado la gran responsabilidad de cuidar, educar y llevarlas en lo más profundo de mi ser a tres hermosas mujercitas, que como toda mamá las veo no sólo hermosas por fuera y por dentro también excelentes  estudiantes y muy entregas en todo lo que hacen.
Son muchas, infinitas las cosas que me han enseñado mis hijas, con sus detalles, conducta, comentarios, me he dado cuenta de bastantes aciertos pero también muchos errores que he cometido pero uno de los mayores aprendizajes que he tenido al ser mamá…es valorar, apreciar y honrar a mi MAMÁ…una mujer siempre entregada a sus hijos, también con muchos aciertos y varios errores pero siempre al pie del cañón, sola, haciéndola de padre y madre, entera, firme, dura, osca y con un gran carácter producto de todas las adversidades a las tuvo que enfrentar para cumplir su papel de mamá y el día que me convertí  en madre me di cuenta que por ley natural de vida, mis hijas son mi prioridad y lo único que le pido a Dios es que ellas a su vez sean unas buenas madres.

LA DINDINHA.

 2012-05-09

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