Natalia por siempre…
Como tantas veces se ha dicho la muerte es lo único
seguro que tenemos al nacer y no sabemos cuándo nos va llegar; a pesar de ello
cuando la muerte se presenta y se lleva a un ser querido, duele y duele mucho,
pero si además llega de forma completamente inesperada, en un familiar
joven, sano, con toda la vida por
delante, la muerte no es solo sorpresiva es más dolorosa.
6 de febrero de 2008 a las 7:18 pm te fuiste Natalia de una forma tan abrupta, sorpresiva, pero también de una
forma muy singular, mágica llena de Dios, y para los que somos católicos te
marchaste en gracia saliendo de
misa, después de haberte confesado, comulgado, haber recibido la ceniza,
Natalia te perdimos un miércoles Santo, tu último suspiro en brazos de un
padre, un representante Dios acá en la tierra.
Natalia aunque te fuiste en gracia tu partida no dejo
de doler, de marcar la vida, de sentir el dolor en el alma al perder a un ser
querido; pero nos abandonaste así como llegaste de una forma inesperada; tengo
tan presente cuando Chein me habló y me dijo: Fabiola tenemos una hermanita.
Esas palabras me dejaron completamente petrificada,
fue una sensación entre asombro, alegría, sorpresa; como lo puse en la
dedicatoria de mi tesis Natalia solo con
verte me dan ganas de quererte y así fue, te quise desde que llegaste a la
familia, desde que te vi, fue como un amor a primera vista, tu presencia
representaba lo que tanto anhelé toda mi vida
<< tener una hermana >> y por otro lado un
bebé en casa, qué bebé no da alegría, llegaste a inyectar a la familia de
ilusión y esperanza, volvieron los pañales, los biberones, las papillas, los
juguetes, fuiste un bendición en nuestra vida; como todas las hermanas nos
peleamos muchas veces, nos dejamos de hablar, pero eso era parte nuestra
relación, de la vida, porque la vida, es así, con esas situaciones, quizá
absurdas pero reales.
Tengo tantos recuerdos tuyos, desde que eras bebé,
cambiarte, bañarte, darte de comer, oír tus ocurrencias, saber de tus
travesuras, de tus alcances, de tus éxitos y logros; no todo fue bueno pero de lo
bueno me llenaba de ti; los veranos en Puebla, era tener el departamento con alegría, con risas, con tu compañía. Ir a
mi Arriaga no sólo representaba estar en
mi pueblo, en mi casa, con los míos, era actualizarme de todo lo que pasaba, qué
tu me contarás las historias; era recordar mis tiempos de estudiante en mi
pueblo y como en la mayoría de los pueblos, las cosas casi no cambian, mis
profesores y profesoras eras los mismos que los tuyos, al platicarme tus anécdotas era volver
a vivir a través de tus pláticas mis tiempos en nuestro Arriaga.
Natalia tengo
tan presente tu voz, tus risas, tus carcajadas, tu tono chiapaneco, tus
palabras, de allá de nuestro Arriaga; quizá por la edad más que mi hermana
podrías haber sido mi hija y eso lo comprobé cuando llegaron Paulina, Fala (que
para ti era Fabiolita, a ti no te
tocó eso de Fala) y por último Regina; ahorita que digo Fala, me
digo cuántas cosas te has perdido y más bien cuántas cosas ya no hemos
compartido, el tiempo pasa y la vida,
sigue, no para y eso me hace preguntarme cómo serías ahora, cuáles serían tus
gustos, estarías en la universidad, si hubieras estudiado la carrera que habías
dicho, dónde estarías en Puebla o en Arriaga, quiénes serían tus amigos…hay
Natalia te fuiste y no dejaste un gran vacío y eso duele, duele tu ausencia, duele
la forma en que te fuiste, duele que ya no estés, duele que a tus 16 años, con
toda una vida por delante, sana, llena de vida tú… nos dejaste.
Con el tiempo se va uno acostumbrando a la ausencia, hay
días que nos perdemos tanto en la vida que tu recuerdo no aparece, pero con
cualquier detalle vuelves a presentarte con todas y todos, es más a mucha gente
fuera de la familia nos diste una gran lección, nos dejaste llenos de tus
recuerdos.
Tu partida cada vez duele menos, cada vez se asimila
más pero el cariño sigue intacto; aunque recordar los hechos, los momentos de
tu partida hace que las lágrimas se presenten, un suspiro se escape y la
tristeza llegue.
Recordar cada detalle me hace revivir que nos dejaste
y aunque no quisiera en días como hoy, cómo no recordar cuando Juan me llamo y
me dijo: - Fabiola si no estás sentada siéntate, te tengo una mala notica…Natalia
tuvo un accidente…fue tan fuerte, tan inesperado que mi primera reacción fue
colgar, Juan me volvió a llamar y sólo
recuerdo oír nuevamente su voz, apagada, llena de dolor, me daba los detalles.
Hay Natalia tú mejor que nadie sabes cuánto nos dolió tu partida y lo que con eso dejaste, ver
a mamá y papá destrozados, ver el dolor de Gerardo, de Juan, a mi Che, nuestros
hermanos; hay Natalia con cuánto dolor nos quedamos; recordar detalles de tu funeral aún duelen tanto como tu ausencia,
aún me resisto a que esos momentos vuelvan a mi memoria, quizá con el tiempo
pueda recordar sin tanto dolor, pero por ahora todavía no…porque tu Natalia, aunque sé que estás cerca de
Dios, que eres mi angelito particular que guía al ejército de ángeles que me
cuidan, Natalia tu ausencia todavía
duele y duele mucho…te extraño nenita, te necesito y te quiero mucho más.
Fabiola Guerrero Ojeda.
2 noviembre 2012.
que bonito te amo :)
ResponderEliminarGracias hijita...yo te amo mucho más!!!
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