viernes, 2 de noviembre de 2012


Natalia por siempre…

Como tantas veces se ha dicho la muerte es lo único seguro que tenemos al nacer y no sabemos cuándo nos va llegar; a pesar de ello cuando la muerte se presenta y se lleva a un ser querido, duele y duele mucho, pero si además llega de forma completamente inesperada, en un familiar joven,  sano, con toda la vida por delante, la muerte no es solo sorpresiva es más dolorosa.

6 de febrero de 2008 a las 7:18 pm te fuiste Natalia de  una forma tan abrupta, sorpresiva, pero también de una forma muy singular, mágica llena de Dios, y para los que somos católicos te marchaste en gracia saliendo de misa, después de haberte confesado, comulgado, haber recibido la ceniza, Natalia te perdimos un miércoles Santo, tu último suspiro en brazos de un padre, un representante Dios acá en la tierra.

Natalia aunque te fuiste  en gracia tu partida no dejo de doler, de marcar la vida, de sentir el dolor en el alma al perder a un ser querido; pero nos abandonaste así como llegaste de una forma inesperada; tengo tan presente cuando Chein me habló y me dijo: Fabiola tenemos una hermanita.

Esas palabras me dejaron completamente petrificada, fue una sensación entre asombro, alegría, sorpresa; como lo puse en la dedicatoria de mi tesis Natalia solo con verte me dan ganas de quererte y así fue, te quise desde que llegaste a la familia, desde que te vi, fue como un amor a primera vista, tu presencia representaba lo que tanto anhelé toda mi vida

<< tener una hermana >> y por otro lado un bebé en casa, qué bebé no da alegría, llegaste a inyectar a la familia de ilusión y esperanza, volvieron los pañales, los biberones, las papillas, los juguetes, fuiste un bendición en nuestra vida; como todas las hermanas nos peleamos muchas veces, nos dejamos de hablar, pero eso era parte nuestra relación, de la vida, porque la vida, es así, con esas situaciones, quizá absurdas pero reales.

Tengo tantos recuerdos tuyos, desde que eras bebé, cambiarte, bañarte, darte de comer, oír tus ocurrencias, saber de tus travesuras, de tus alcances, de tus éxitos y logros; no todo fue bueno pero de lo bueno me llenaba de ti; los veranos en Puebla, era tener el departamento  con alegría, con risas, con tu compañía. Ir a mi  Arriaga no sólo representaba estar en mi pueblo, en mi casa, con los míos, era actualizarme de todo lo que pasaba, qué tu me contarás las historias; era recordar mis tiempos de estudiante en mi pueblo y como en la mayoría de los pueblos, las cosas casi no cambian, mis profesores y profesoras eras los mismos que los tuyos, al platicarme tus anécdotas era volver a vivir a través de tus pláticas mis tiempos en nuestro Arriaga.

Natalia  tengo tan presente tu voz, tus risas, tus carcajadas, tu tono chiapaneco, tus palabras, de allá de nuestro Arriaga; quizá por la edad más que mi hermana podrías haber sido mi hija y eso lo comprobé cuando llegaron Paulina, Fala (que para ti era Fabiolita, a ti no te tocó eso de Fala)  y por último Regina; ahorita que digo Fala, me digo cuántas cosas te has perdido y más bien cuántas cosas ya no hemos compartido, el tiempo pasa y la vida, sigue, no para y eso me hace preguntarme cómo serías ahora, cuáles serían tus gustos, estarías en la universidad, si hubieras estudiado la carrera que habías dicho, dónde estarías en Puebla o en Arriaga, quiénes serían tus amigos…hay Natalia te fuiste y no dejaste un gran vacío y eso duele, duele tu ausencia, duele la forma en que te fuiste, duele que ya no estés, duele que a tus 16 años, con toda una vida por delante, sana, llena de vida tú… nos dejaste.

Con el tiempo se va uno acostumbrando a la ausencia, hay días que nos perdemos tanto en la vida que tu recuerdo no aparece, pero con cualquier detalle vuelves a presentarte con  todas y todos, es más a mucha gente fuera de la familia nos diste una gran lección, nos dejaste llenos de tus recuerdos.

Tu partida cada vez duele menos, cada vez se asimila más pero el cariño sigue intacto; aunque recordar los hechos, los momentos de tu partida hace que las lágrimas se presenten, un suspiro se escape y la tristeza llegue.

Recordar cada detalle me hace revivir que nos dejaste y aunque no quisiera en días como hoy, cómo no recordar cuando Juan me llamo y me dijo: - Fabiola si no estás sentada siéntate, te tengo una mala notica…Natalia tuvo un accidente…fue tan fuerte, tan inesperado que mi primera reacción fue colgar, Juan me volvió a llamar y  sólo recuerdo oír nuevamente su voz, apagada, llena de dolor, me daba los detalles.

Hay Natalia tú mejor que nadie sabes cuánto nos dolió tu partida y lo que con eso dejaste, ver a mamá y papá destrozados, ver el dolor de Gerardo, de Juan, a mi Che, nuestros hermanos; hay Natalia con cuánto dolor nos quedamos; recordar detalles de  tu funeral aún duelen tanto como tu ausencia, aún me resisto a que esos momentos vuelvan a mi memoria, quizá con el tiempo pueda recordar sin tanto dolor, pero por ahora todavía no…porque tu Natalia, aunque sé que estás cerca de Dios, que eres mi angelito particular que guía al ejército de ángeles que me cuidan, Natalia tu ausencia todavía duele y duele mucho…te extraño nenita, te necesito y te quiero mucho más.

Fabiola Guerrero Ojeda.

2 noviembre 2012.

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