Las
personas que amamos, nuestra gente no se va, caminan todos los días a nuestro
lado, viven por medio de nuestros recuerdos.
Mami, hace un mes
partiste con Dios, aún me duele tu adiós, aunque ya lo esperaba y sé que
estás mejor, eso no quiere decir que no me da tristeza tu ausencia, dejas un
hueco en mi vida que nadie podrá llenar. Estoy convencida que la persona que
más me quiere en la vida ha dejado ésta vida para ir al encuentro de Dios.
A pesar de que la
realidad me dice que te enterramos hace un mes, te siento cerca de mí, muy cerca, percibo que me cuidas
más que antes. Cuando era chica me decías:
eres la niña de mis ojos. Siempre
me dijiste que me querías porque era tu única hija mujer, después llegó
Natalia, pero sé que no por eso me dejaste de querer. En tu vida y corazón ocupé un lugar especial, ahora
entiendo lo mucho que me quisiste y me
sigues queriendo porque la muerte sólo hace que tú ya no estés físicamente acá,
pero tú cariño y protección, tu inconmensurable amor, persisten dentro de
mí.
Mami, los días pasan y
tu ausencia me deja un vacío indescriptible, un hueco que jamás nadie podrá
llenar. Tu muerte mami, ha marcado mi vida, me abrió la puerta a una serie de
preguntas sin respuesta, no es que no acepte tu partida, al contrario, sé que
estás mejor, dejaste de sufrir, tu vida llegó al punto de inicio, es decir al
final, el ciclo concluyó, pero eso no quiere decir que no me duela que ya no
estás acá, es una tristeza irremediable.
Hace un mes mamá,
contemplé tu rostro, tu cuerpo, trataba de registrar cada una de tus facciones,
sabía que eran las últimas horas que podía besar tus manos, tocar tus dedos,
acariciar tus mejillas, jugar con tu nariz, besarte una y otra vez la frente,
olerte, jugar con tu cabello, tu cabello es una de las cosas que más me gustan
de ti, intenté grabarte en mi memoria, no sabía que no había necesidad, tu
presencia, rostro, sonrisas, voz, me acompañan todo el tiempo, no
sabía que no era necesario guardar la última imagen de tu rostro y tu cuerpo.
Mamá ahora sé que tú
vivirás eternamente en mí, no sólo por el gran amor que te tengo y que me tienes, vives en mí porque yo vengo de ti,
porque al irte dejas en la vida parte de tu vida en mi vida.
A un mes de tu partida mami, vives y vivirás
en mi corazón. Descansa en paz mí siempre amada
Rorra, mi Chunca, mi Juchiteca, mi Generala, mi madre. Te amo mamá.
Tu hija Fabiola
Guerrero Ojeda.
6 abril, 2014.