domingo, 23 de diciembre de 2012


Mi chunca.
                                                                               Por Fabiola Guerrero Ojeda.

Chunca es una palabra de origen zapoteco y significa: la más pequeña, la más dulce, la más hermosa, también se aplica al género masculino chunco.

Para muchas personas es una palabra desconocida. En el sur de México principalmente en los estados de Tabasco, Oaxaca y Chiapas es una palabra muy utilizada y es la forma de nombrar al miembro más pequeño de la familia.

Malvina es la Chunca de la Familia Ojeda Ojendis  al ser la más pequeña de ocho hermanos.

Chunca, mi Chunca  Mavis  siempre ha sido una mujer de carácter, entereza, fortaleza, de empuje pero sobre todo sinónimo de trabajo, no habrá persona que diga lo contrario, Malvina Ojeda Ojendis quien por fortuna es mi mamá tiene muchas cualidades y por supuesto también defectos, como todo ser humano.

Mi mamá, mi mami, mi Chunca…es la persona que me dio la vida, que me formó, me educó, veló por mí en todos los momentos, tanto buenos como malos, me ayudó a salir de mis tropiezos, entregó su vida para contribuir a mi formación y su trabajo aún es más valioso porque la hizo de padre y madre y si la tarea de educar, cuidar y formar hijos es dura cuando se hace doble papel y se juegan los dos roles es mucho más.

A mi mamá solo le puedo dar las GRACIAS  todos los días de mi vida, a cada momento, a cada instante porque además su papel de madre y padre lo hizo de una forma excelente…pocas personas saben quién es realmente mi mamá y todos los obstáculos que paso para sacar a sus hijos adelante.

El amor hacia mi mamá, a mi Chunca es incuantificable pero mi agradecimiento es mucho más grande, cada día aprecio y valoro mucho más lo que hizo por mí, su entrega y dedicación, su esmero y cuidados, su trabajo y amor, a pesar de ser una mujer poco expresiva para conmigo, incluso osca, yo sé que mi mamá me quiere y mucho, que su amor es muy grande y de lo más valioso que tengo.

Al pasar de los días, los años toma más sentido todo lo que hizo por mí,  por sus hijos, su trabajo es inconmensurablemente magnífico y ejemplar, su legado es magnánimo…no hay palabras para describir a mi Chunca  por su asertividad, su intuición, su valentía, su capacidad de ver más allá de lo que regularmente vemos y todo para proteger a sus hijos, por el amor de sus hijos; sin ser una mujer perfecta el rol de madre lo ha hecho muy bien.

No hubo nada que la detuviera para trabajar en la vida con una entrega singular, su motor siempre fue el amor a sus hijos.

Por ello no me queda más que AGRADECER, AGRADECER  eternamente al  tener a mi Chunca  como  mi mamá, formarme en su vientre y nacer de su cuerpo es un gran privilegio…Dios me dio la fortuna de ser hija de MALVINA OJEDA OJENDIS…mi Chunca y todo, absolutamente todo lo que  mi mami hizo por mí es digno de admriación, orgullo y distinción, quizá ahora su edad y situación de salud no le permiten hacer nada por mí, pero ya no es necesario porque lo que hizo como madre fue más que suficiente  y con una sola de sus miradas, aunque no me lo diga, me doy cuenta que en ella hay amor principalmente, amor hacia mí.

Gran parte o todo lo que soy es por mi mamá, quien dedico cada uno de sus días, con todas sus horas para cuidarme, velar por mí, darme educación, principios, un gran ejemplo, desde el día que nací…se dedico a vigilarme; desde que tengo uso de razón mi madre ha trabajado con un gran ímpetu para dar lo mejor a sus hijos, sin reservas, brincando todos los barreras que se presentaron a su paso, nos educó, crió y formó con el producto de su trabajo honesto, recto, ejemplar.

Por ello mi mayor orgullo en la vida es ser hija de mi Chunca… MALVINA OJEDA OJENDIS.

Te amo mamá, te amo más de lo que tú puedas imaginar…

Diciembre 2012.

miércoles, 19 de diciembre de 2012


Buscar otros horizontes.

                            Por Fabiola Guerrero Ojeda.

Porque sólo enfrentando el bien al mal podemos apreciar plenamente a ambos. En una jaula llena de leopardos ¿quién podría distinguir una mancha? Y en un cielo lleno de santos ¿quién se fijaría en una acción virtuosa. Del Marqués de Sade.

El vivir todos los días una rutina, convivir con las mismas personas y estar en un mismo contexto, muchas veces nos hace perder de vista lo que está sucediendo en nuestras vidas.

La compañía de personas que tienen un determinado perfil, gustos e intereses distintos o que no sean del todo similares a los nuestros, esa unidad tarde o temprano no sólo nos hace que no veamos la diferencia entre el proyecto de vida que tenemos, sino que también no veamos lo que está pasando en nuestra propia vida, al dar otro giro a nuestro proyecto inicial, solapamos, permitimos ideas, actitudes que no compartimos y al hacerlo estamos siendo cómplices de lo que antes rechazábamos al dejar que las actitudes de otros sean ahora parte de nuestras actitudes.

La tradición oral nos dice: dime con quién andas y te diré quién eres  la diversidad entre otras personas y estar seguros de lo que somos, nos hace pensar que nunca vamos a cambiar, pero a veces sin darnos cuenta ya estamos inmersos en eventos y situaciones distantes a nuestros objetivos.

El mal jala más que el bien y eso es muy humano, es parte de nuestra humanidad, es una debilidad; a veces ante ciertas situaciones decimos, pensamos y actuamos de una forma diferente a lo que en algún momento éramos.

Estos eventos se presentan más en los jóvenes sobre todo para ser “aceptados” en un grupo determinado de “amigos” pueden cambiar su forma de expresarse, modificar conductas desde muy leves hasta completamente dañinas; esa necesidad de aceptación en muchos casos no cambia ni con la edad, es decir personas adultas transforman su forma de ser y toman actitudes opuestas a lo que realmente piensan por la necesidad de aceptación.

Sorprende cuando una persona era de una forma, tenía un estilo de vida definido y al cabo de un tiempo vemos que cambió y esa transformación fue para mal.

El estar sumergido en relaciones del tipo que sean, amistad, amorosas, laborales, nos hace no darnos cuenta que nuestros intereses, forma de ser y estilo de vida ha cambiado de forma negativa.

La primer alerta ante ello puede ser el que con frecuencia nuestro sentir sea de insatisfacción, de incomodidad, de tristeza, ante ello lo mejor es buscar otros horizontes  salirse un poco de la situación y modificar conductas, cambiar amistades, erradicar la convivencia con la o las personas, o situaciones que nos han llevado a eso.

Es fácil decirlo pero hacerlo, llevarlo a cabo cuesta trabajo, pero si ante lo que se está viviendo y sintiendo es la única salida, entonces busquemos otros horizontes  aunque cueste trabajo es necesario llevar a cabo esos cambios para regresar a lo que éramos, volver a nuestra esencia y comprometernos con nuestros ideales independientemente de ser aceptados o rechazados por un grupo determinado de personas que no comulguen con esas ideas, retomar el sendero  vale la pena…busquemos otros horizontes.

Diciembre 2012.

sábado, 15 de diciembre de 2012


La mucha amistad es causa de menosprecio…

                                                         Por Fabiola Guerrero Ojeda.

El tiempo, las experiencias, la vida en general me han enseñado que la convivencia humana es muy importante incluso imprescindible para el sano desarrollo de una persona y así lograr un equilibrio emocional, psíquico y espiritual como seres humanos.

Como ciudadanos tenemos varios tipos de relaciones entre ellos, el de la amistad, el cual quizá sea el más bello, porque no hay ningún interés de por medio, más que el de la convivencia como tal, compartir momentos de todo tipo, y una verdadera amistad puede ser infinita, eterna, para siempre…hace algún tiempo una buena y gran amiga Pippa Cañedo Priesca me decía…la verdaderas amistades hacen un pacto desde el cielo, desde allá se comprometen a estar juntas, para apoyarse, ayudarse mutuamente…y con el transcurso de los días estas palabras cada vez toman más sentido, es muy cierto, la verdaderas amistades son inmortales, infinitas, eternas y el compromiso se hace incluso antes de nacer, escogemos a nuestros amigas y amigos, seleccionamos con quién queremos compartir esos momentos bonitos y ásperos de la vida, con quien reírnos a carcajadas, confiarnos nuestros problemas, nuestras ilusiones, anhelos, deseos e incluso nuestros miedos más profundos.

Pero también con el paso del tiempo me he dado cuenta que la amistad es muy frágil, es muy delicada, hay que cultivarla, hay que cuidarla para conservarla y uno de los elementos para preservarla…es también una sana distancia, porque la mucha amistad es causa de menosprecio…sabiduría popular, que cierto es lo que nos dicen los dichos populares, es muy importante, como en todas las demás relaciones respetar el espacio del otro, no estar todo el tiempo juntos, no hacer de la amistad una relación sofocante, que de tanta convivencia sólo queden ganas de no seguir conviviendo.

La amistad es un gran tesoro con el que contamos y no es tan fácil tener buenos, amigos, amigos de verdad; existen muchos tipos de amistades, desde las pasajeras, efímeras, circunstanciales, las de temporadas, las de conveniencia, las “obligatorias”, las históricas, en fin…pero las verdaderas amistades son escasas; esos amigos con los cuales sabemos que contamos a pesar de la distancia, de un enojo, un mal entendido, de no hablar por mucho tiempo, de tener diferentes gustos, ideologías, creencias y preferencias, esas amistades no se dan en maceta.

Para conservar a tus amig@s toma en cuenta que la mucha amistad es causa de menosprecio.

Diciembre 2012.

jueves, 13 de diciembre de 2012


Del jugo de los limones.

                                                                   Por Fabiola Guerrero Ojeda.

A pocas personas en la vida les he visto tanta amargura junta en su rostro, mirada, andar y vida en general y una de esas personas eres tú, llevo poco tiempo de conocerte pero no es necesaria más convivencia y ni más  tiempo para ver que la amargura reina en ti  y ojalá sólo fuera solo eso, amargura, hay tanta soberbia, egoísmo y hostilidad en tu vida que eres digno de compasión.

Hace poco me lo dijeron…toma en cuenta todo lo que ha sufrido, considera que su vida está vacía, que no tiene amor, pero eso realmente no justifica la forma en que vas por la vida haciendo menos a todos.

Nada absolutamente nada de lo que has vivido debes permitir que gane a tal grado de dar cabida a la amargura, así tal cual como se oye, como la amargura de un limón, es lo único que veo en ti y lo más triste es que no sólo yo, son muchas las personas que dicen lo mismo y hasta peores cosas de ti y de tu familia.

Eres relativamente una persona joven, con ciertos atributos ¿tú crees que las aflicciones que has vivido son tan grandes como para dejar que en tu vida sólo permanezca la amargura? Ojalá te des cuenta de las señales que la vida te va dando, te va presentando, que tu amargura te va hacer estar aún más solo de lo que ya estás, que tu vida será gobernada sólo por el rencor, desamor y la desdicha.

Ojalá pensarás un poquito, que todos los “disgustos” que se te han presentado son por tu forma de ser, que lo único que das es una cara de descontento, con la vida, con tu vida, con todo lo que te rodea, que esa mala vibra la salpicas a metros de distancia, que la superioridad con la ves a todas las personas te hacen ser aún más infeliz, que lo único que ganas con todo eso es seguir viviendo lleno de dolor; con esa superioridad con la que ves a las personas demuestras que dentro de ti hay una persona demasiado chica, pequeña, carente de todo, pero principalmente de amor.

Qué nadie absolutamente nadie tiene la culpa de tus desventuras, de tu soledad de tus desdichas, que tú eres el único responsable de lo que estás viviendo, que por muchos fracasos y dolores que hayas tenido en la vida, no justifican tanta amargura… en cada una de tus palabras, de tus miradas y de tus actos sólo das a conocer que tu corazón esta agrio, áspero y que con ello sólo logras que la gente se aleje de ti.

No te has puesto a pensar que con toda esa amargura puedes hacer una rica limonada, que el jugo de tantos limones que se han exprimido en tu vida pueden dar como resultado un zumo delicioso, nutritivo, benéfico sólo con endulzarlo un poco paraqué a tu corazón llegué la paz y armonía.

Piensa y escarba en tu interior porque quizá  del jugo de los limones  puedes llegar hacer la limonada más deliciosa y exquisita de tu vida y ya deja de lamentarte y buscar culpables, el único responsable de lo que estás viviendo eres tú mismo, sólo tienes que ver con diferentes ojos la vida y verás que rica limonada te tomarás.

Diciembre 2012.

martes, 11 de diciembre de 2012


Humildad contra soberbia.

                                                              Por Fabiola Guerrero Ojeda.

La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano.

 

San Agustín.


Siempre ha existido la soberbia, es uno de los pecados capitales, de los males del hombre en todos los tiempos, la soberbia  ha gobernado reinos, países, décadas, milenios y corazones enteros.

Todos en algún momento de la vida, hemos conocido, convivido con alguien lleno, enfermo de soberbia y nos asombramos de sus actitudes, de sus pensamientos, de la forma en cómo tratan a los demás.

Como seres humanos tenemos defectos, somos imperfectos, cometemos errores, pero quizá el defecto más agresivo es la soberbia porque de ahí se derivan muchos otros males, como el egoísmo, el ser despectivos, engreídos…la maldad en general.

Envenenarse de soberbia es ahogarse en un pozo profundo, caer en un abismo, del cual sólo con un análisis exhaustivo de nuestro interior podemos salir; porque a demás la soberbia nos hace ser tan magnánimos que no nos damos cuenta que estamos viviendo con una insolencia peculiar, que la necedad es lo que sobresale ante todo, que nuestros pensamientos, palabras, gestos e incluso una sola mirada nos hace ser no sólo despectivos, también crueles.

Y aunque la soberbia es difícil de erradicar, de curar existe el antídoto para ello la humildad, el darnos cuenta que somos humanos, que tenemos límites, que nadie está por encima de nosotros, que vivir en ese orgullo mal entendido nos hace llenar el corazón de sentimientos negativos.

La humildad probablemente es la mejor cura para la soberbia, es la solución a ese mal… vivir, hablar, actuar y pensar con humildad.

 

“Ser humilde significa reconocer que no estamos en la tierra para ver cómo podemos llegar a ser importante, pero para ver la diferencia que podemos hacer en las vidas de los demás"  Gordon B. Hinckley

Ser humildes nos permite pasar en apariencia por desapercibidos, no dejar huella  en nuestra vida o en la vida de quienes nos rodean, no ser reconocidos, no ser valorados, incluso recibir la indiferencia de los demás y aunque no es fácil pero vivir con humildad es lo único que nos puede salvar ante tanta arrogancia que vemos en nuestros semejantes.

Podemos ver mucho de la soberbia en niños pequeños desde cómo piden la cosas, cómo actúan con sus amigos, compañeros, con sus profesores incluso con sus mismos padres. Su conducta va sobre la línea de exigir porque consideran que se lo merecen todo que las personas que los rodean viven para rendirles cuentas a sus peticiones, a sus deseos y caprichos.

Es muy triste ver que las nuevas generaciones aún viven y actúan con mucho más soberbia por el sólo hecho de pensar que están en este mundo sólo para recibir porque así se les ha hecho creer.

También la soberbia puede ser confundida con el orgullo, y aunque tienen que ver y están relacionadas la pequeña diferencia es que el orgullo puede ser sólo una pose, un estado pasajero ante ciertos eventos o situaciones pero la soberbia es una forma de vida que se ha puesto incluso de moda, porque actualmente para contra restar la baja autoestima en los niños, adolescentes, jóvenes y adultos se han llenado de una soberbia para ocultar que finalmente  están muy vacios en su interior.

Como padres de familia, docentes y ciudadanos comunes y corrientes debemos fomentar la humildad  como la contraparte de la soberbia.

Diciembre 2012.

lunes, 10 de diciembre de 2012


La vida es  bella pero frágil.

                                                                  Fabiola Guerrero Ojeda.

Tengo 45 años, soy una mujer muy emotiva, entregada, enfermiza entre muchas cosas más, tanto buenas como malas y nada absolutamente nada se me ha dado fácil, todo lo que he logrado, mucho o poco ha sido a través de sacrificios, trabajo, tropiezos y ganas muchas ganas de alcanzarlo.

Hasta ahora todo lo que me he propuesto con mucho empeño, constancia, tropiezos pero se ha dado. No me arrepiento de nada de lo que he hecho y tampoco de algunas que he dejado de hacer, porque con el tiempo me he dado cuenta que no eran la mejor opción.

Nadie mejor que yo sé que es lo que debo mejorar, en lo que debo trabajar; para crecer, modificar acciones que no están bien, porque no me dejan nada bueno, porque no gratifican mi interior.

Al final del día estoy cada vez más consciente que la vida es bella pero muy frágil, hoy estamos bien y mañana quién sabe, hoy podemos gozar de salud y bienestar pero en cualquier momento, en un solo instante eso puedo cambiar, el hilo que sostiene el bienestar de la desdicha es demasiado débil.

Ello me ha llevado a escoger a las personas con las que comparto mi vida, mis momentos, mis ilusiones, sueños; y trato que sean con gustos, ideas, sueños similares a los míos, pero principalmente que sea gente que me quiera, tal cual como soy.

La vida  me ha enseñado a distinguir quién me quiere y quién no y mis percepciones son bastante asertivas, aunque me equivocado también.

 

A estas alturas de mi vida no me interesa estar con gente que sólo se dedican a ver tus errores para después atacarte y además se dicen ser tus “amigos” y se creen perfectos, no me gusta la perfección y menos en un ser humano porque nadie es perfecto.

Me duele cuando un  amigo se dedica a ver mis defectos y no ve las cualidades, lo bueno que hay en mí, cuando me señalan  y hablan  a mis espaldas, cuando se dedican a etiquetarme con una serie de adjetivos erróneos; soy un ser humano con muchos defectos, pero un amigo no es para ello, es para ayudarte a ver lo mal que hiciste y tratar de mejorarlo, no para hacerte pedazos con sus comentarios.

Me queda muy claro que nadie es perfecto pero sé muy bien que quiero compartir mi vida con personas con las que me sienta bien, contenta, a gusto, sin ser juzgada y calificada.

Diciembre 2012.

Mi inútil condescendencia.

                                     Fabiola Guerrero Ojeda.

El desconocimiento de tu personalidad y la prestancia para entablar una relación común me hicieron no sólo ser como regularmente soy, me llevaron a conducirme con una benevolencia singular.

Sin saber absolutamente nada y ante un desconocimiento de todo los detalles de tu personalidad, y por supuesto guiada por el sentimiento de adhesión, mi amabilidad fueron tomadas en el sentido de servilismo mal entendido.
No era por ahí, una cosa es comprender y tener compasión por la situación y otra muy diferente que te utilicen para sus fines personales, pero si a eso se agrega la petulancia y desdén con el que actúas, las cosas toman una vertiente prácticamente insostenible.

He tratado de pasar por alto muchos detalles pero hay eventos, acciones que no se pueden hacer a un lado, por mucho que se intente; es muy difícil sobrellevar relaciones cuando hay tanto orgullo, rencor, soberbia y malos sentimientos de por medio.
Muchas veces  nos preguntamos ¿qué pasa con las relaciones humanas? ¿por qué es tan complejo convivir y mantener una armónica relación? ¿por qué tanta agresividad en las conductas de las personas? ¿qué los impulsa a actuar con dolo? En fin se pueden mencionar mucho más cuestionamientos; bastante ya se ha indagado sobre el comportamiento humano, desde varias perspectivas y hay diferentes respuestas, teorías, cada quien según sus intereses puede inclinarse ante una u otra.

Pero no se necesita mucha sabiduría para entender que gran parte de los “males” es por un enorme egocentrismo con el que vivimos actualmente; el actuar siempre y a toda costa sólo y únicamente para nuestra conveniencia sin importar absolutamente nada más que nuestra persona, nos lleva a crear relaciones humanas difíciles, caóticas e insostenibles y si al actuar de cada uno vamos sumando, todos los actuares los resultados saltan a la vista.

Es necesario para dar otro rumbo a esta convivencia humana ególatra… buscar otros senderos.

Diciembre 2012.