La vida es
bella pero frágil.
Fabiola Guerrero Ojeda.
Tengo 45 años, soy una mujer muy emotiva, entregada, enfermiza
entre muchas cosas más, tanto buenas como malas y nada absolutamente nada se me
ha dado fácil, todo lo que he logrado, mucho o poco ha sido a través de
sacrificios, trabajo, tropiezos y ganas muchas ganas de alcanzarlo.
Hasta ahora todo lo que me he propuesto con mucho empeño,
constancia, tropiezos pero se ha dado. No me arrepiento de nada de lo que he
hecho y tampoco de algunas que he dejado de hacer, porque con el tiempo me he
dado cuenta que no eran la mejor opción.
Nadie mejor que yo sé que es lo que debo mejorar, en lo que debo
trabajar; para crecer, modificar acciones que no están bien, porque no me dejan
nada bueno, porque no gratifican mi interior.
Al final del día estoy cada vez más consciente que la vida es bella pero muy frágil, hoy
estamos bien y mañana quién sabe, hoy podemos gozar de salud y bienestar pero
en cualquier momento, en un solo instante eso puedo cambiar, el hilo que
sostiene el bienestar de la desdicha es demasiado débil.
Ello me ha llevado a escoger a las personas con las que comparto mi
vida, mis momentos, mis ilusiones, sueños; y trato que sean con gustos, ideas,
sueños similares a los míos, pero principalmente que sea gente que me quiera,
tal cual como soy.
La vida me ha enseñado a
distinguir quién me quiere y quién no y mis percepciones son bastante asertivas,
aunque me equivocado también.
A estas alturas de mi vida no me interesa estar con gente que sólo
se dedican a ver tus errores para después atacarte y además se dicen ser tus “amigos”
y se creen perfectos, no me gusta la perfección y menos en un ser humano porque
nadie es perfecto.
Me duele cuando un amigo se
dedica a ver mis defectos y no ve las cualidades, lo bueno que hay en mí, cuando
me señalan y hablan a mis espaldas, cuando se dedican a
etiquetarme con una serie de adjetivos erróneos; soy un ser humano con muchos
defectos, pero un amigo no es para ello, es para ayudarte a ver lo mal que
hiciste y tratar de mejorarlo, no para hacerte pedazos con sus comentarios.
Me queda muy claro que nadie es perfecto pero sé muy bien que
quiero compartir mi vida con personas con las que me sienta bien, contenta, a
gusto, sin ser juzgada y calificada.
Diciembre 2012.
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