La mucha amistad es
causa de menosprecio…
Por Fabiola Guerrero Ojeda.
El tiempo, las experiencias, la vida en general me han enseñado que la
convivencia humana es muy importante incluso imprescindible para el sano
desarrollo de una persona y así lograr un equilibrio emocional, psíquico y
espiritual como seres humanos.
Como ciudadanos tenemos varios tipos de relaciones entre ellos, el de la
amistad, el cual quizá sea el más bello, porque no hay ningún interés de por
medio, más que el de la convivencia como tal, compartir momentos de todo tipo,
y una verdadera amistad puede ser infinita, eterna, para siempre…hace algún
tiempo una buena y gran amiga Pippa Cañedo Priesca me decía…la verdaderas
amistades hacen un pacto desde el cielo, desde allá se comprometen a estar
juntas, para apoyarse, ayudarse mutuamente…y con el transcurso de los días
estas palabras cada vez toman más sentido, es muy cierto, la verdaderas
amistades son inmortales, infinitas, eternas y el compromiso se hace
incluso antes de nacer, escogemos a nuestros amigas y amigos, seleccionamos con quién
queremos compartir esos momentos bonitos y ásperos de la vida, con quien
reírnos a carcajadas, confiarnos nuestros problemas, nuestras ilusiones,
anhelos, deseos e incluso nuestros miedos más profundos.
Pero también con el paso del tiempo me he dado cuenta que la amistad es
muy frágil, es muy delicada, hay que cultivarla, hay que cuidarla para
conservarla y uno de los elementos para preservarla…es también una sana
distancia, porque la mucha amistad es causa de menosprecio…sabiduría popular, que
cierto es lo que nos dicen los dichos populares, es muy importante, como en
todas las demás relaciones respetar
el espacio del otro, no estar todo el tiempo juntos, no hacer de la amistad una
relación sofocante, que de tanta convivencia sólo queden ganas de no seguir
conviviendo.
La amistad es un gran tesoro con el que contamos y no es tan fácil tener
buenos, amigos, amigos de verdad; existen muchos tipos de amistades, desde las
pasajeras, efímeras, circunstanciales, las de temporadas, las de conveniencia,
las “obligatorias”, las históricas, en fin…pero las verdaderas amistades son
escasas; esos amigos con los cuales sabemos que contamos a pesar de la
distancia, de un enojo, un mal entendido, de no hablar por mucho tiempo, de
tener diferentes gustos, ideologías, creencias y preferencias, esas amistades
no se dan en maceta.
Para conservar a tus amig@s toma en cuenta que la mucha amistad es causa de
menosprecio.
Diciembre 2012.
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