domingo, 30 de diciembre de 2012


Los demonios que traemos dentro.

Por Fabiola Guerrero Ojeda.

Todo ser humano tiene una parte buena y una parte mala dentro de su interior, nadie es completamente malo, ni del todo bueno, hasta las personas que han hecho un daño incuantificable, como asesinar a muchas personas inocentes no son cien por ciento malos.

Los seres humanos que irradian, practican, ejercen una gran bondad, como el servicio al prójimo y han hecho mucho bien a la humanidad también tiene su parte oscura, hay muchos ejemplos en la historia de la humanidad…con esto ratificamos que TODOS, absolutamente todos los seres humanos tenemos nuestros partes positivas y negativas.

El problema inicia cuando oímos y damos más cabida a esa parte obscura que todos tenemos, cuando nos dejamos llevar más por el mal que por el bien, entonces Los demonios que traemos dentro salen a relucir y en mal gobierna al bien.

Uno de los elementos que más pueden llevarnos para ser guiados por el mal es el éxito cuando ese momento se presenta acompañado de dinero y poder  los valores se nos olvidan pero si además le añadimos que tenemos poco o quizá ningún amor hacia nosotros mismos y nuestra autoestima esta por los suelos y el egocentrismo es el  valor primordial, entonces se da la fórmula perfecta para que salgan los demonios que todos traemos dentro.

Lo más lamentable de esos casos es que la o las personas que principalmente viven esa situación, no se dan cuenta de lo que están haciendo, del daño que están causando o bien no se quieren dar cuenta porque primero están ellos, y nada más ellos por encima de quien sea y acosta de lo que sea.

Esto se ve mucho en la vida cotidiana, se ha presentado en todos los tiempos, pero cuando vemos que se ha convertido en una forma de vida, que incluso parece que está de moda, la situación se torna preocupante, por si bien es cierto que todos podemos caer en una situación así, y que permanecemos en la lucha constante de oír, dejarnos llevar por las voces buenas de nuestro interior y tratamos a toda costa de no hacer caso a esos demonios que todos llevamos dentro, no siempre pasa de esa forma.

Con mayor frecuencia vemos como los ciudadanos de todos los niveles y en diferentes contextos se ven influenciados en su estilo de vida, en su conducta y en su entorno por esos demonios que todos llevamos dentro, lo más preocupante es que a demás están inculcando esa forma de vida a sus hijos, y por lo tanto prolifera ya la maldad en muchos jóvenes, incluso niños, con sus amigos, con sus compañeros, en sus hogares, incluso con sus mismos padres.

Es un deber moral el que tenemos, reflexionar dicha situación, para que la perversidad, maldad y violencia no sea lo que más prevalezca en la vida actual,  en contraparte trabajemos paraque el bien sea lo que permee en la sociedad.

Diciembre 2012.

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