Los demonios que traemos dentro.
Por Fabiola Guerrero Ojeda.
Todo ser humano tiene una parte buena y
una parte mala dentro de su interior, nadie es completamente malo, ni del todo
bueno, hasta las personas que han hecho un daño incuantificable, como asesinar
a muchas personas inocentes no son cien por ciento malos.
Los seres humanos que irradian,
practican, ejercen una gran bondad, como el servicio al prójimo y han hecho
mucho bien a la humanidad también tiene su parte oscura, hay muchos ejemplos en
la historia de la humanidad…con esto ratificamos que TODOS, absolutamente todos
los seres humanos tenemos nuestros partes positivas y negativas.
El problema inicia cuando oímos y damos
más cabida a esa parte obscura que todos tenemos, cuando nos dejamos llevar más
por el mal que por el bien, entonces Los
demonios que traemos dentro salen a relucir y en mal gobierna al bien.
Uno de los elementos que más pueden
llevarnos para ser guiados por el mal es el éxito cuando ese momento
se presenta acompañado de dinero y poder
los valores se nos olvidan pero si además le añadimos que tenemos poco o
quizá ningún amor hacia nosotros mismos y nuestra autoestima esta por los
suelos y el egocentrismo es el valor
primordial, entonces se da la fórmula perfecta para que salgan los
demonios que todos traemos dentro.
Lo más lamentable de esos casos es que
la o las personas que principalmente viven esa situación, no se dan cuenta de
lo que están haciendo, del daño que están causando o bien no se quieren dar
cuenta porque primero están ellos, y nada más ellos por encima de quien sea y
acosta de lo que sea.
Esto se ve mucho en la vida cotidiana,
se ha presentado en todos los tiempos, pero cuando vemos que se ha convertido
en una forma de vida, que incluso parece que está de moda, la situación se
torna preocupante, por si bien es cierto que todos podemos caer en una
situación así, y que permanecemos en la lucha constante de oír, dejarnos llevar
por las voces buenas de nuestro
interior y tratamos a toda costa de no hacer caso a esos demonios que todos llevamos
dentro, no siempre pasa de esa forma.
Con mayor frecuencia vemos como los
ciudadanos de todos los niveles y en diferentes contextos se ven influenciados
en su estilo de vida, en su conducta y en su entorno por esos demonios
que todos llevamos dentro, lo más preocupante es que a demás están
inculcando esa forma de vida a sus hijos, y por lo tanto prolifera ya la maldad
en muchos jóvenes, incluso niños, con sus amigos, con sus compañeros, en sus
hogares, incluso con sus mismos padres.
Es un deber moral el que tenemos,
reflexionar dicha situación, para que la perversidad, maldad y violencia no sea
lo que más prevalezca en la vida actual,
en contraparte trabajemos paraque el bien sea lo que permee en la
sociedad.
Diciembre 2012.
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